Gandhi Voltaire Isaac Burbano asegura que no está escrita la historia del Partido Comunista del Ecuador, pero es hora de hacerlo. Tiene alrededor de tres mil libros, entre ellos 35 tomos completos de Lenin, que desea donar al país. Eso lo haría través del movimiento sindical, que podría formar un espacio en la Confederación de Trabajadores del Ecuador (CTE).
Este autodidacta del comunismo nació en Tulcán, el 30 de agosto de 1932. Se crío con sus abuelos, porque su madre falleció cuando apenas tenía seis meses. Vivió entre Tulcán, Quito, Baños, Ambato y Guayaquil, en esta última ciudad realizó una abultada gestión política, organizó conferencias, visitó los barrios y universidades, porque “el Partido Comunista se organiza, a través de células, comités barriales o institucionales”, comenta.
A los 14 años ingresó al Partido Comunista Ecuatoriano, cuando este movimiento político tenía 20 años de existencia, en dos años cumplirá 100, es decir Gandhi Burbano ha compartido el 80 por ciento de la vida comunista, por ello la conoce a profundidad. “A mí nadie me llevó, yo fui, porque mis lecturas me orientaron hacia esa ideología”, indica.
Su primo Milton Burbano Bohórquez lo califica como un comunista consagrado, de una firmeza ideológica pocas veces vista, en un militante político. Gandhi, su nombre, significa “alma grande” y eso lo ha demostrado en todos los aspectos de su vida, reitera su amigo Ernesto Moreno Bueno, que tiene un programa de tango en radio Eres, 93,3 FM, de propiedad de Raúl Izurieta Mora Bowen.
En el movimiento político conoció al riobambeño, Ricardo Paredes, fundador del Partido Comunista Ecuatoriano; a Tirso Gómez, quien era maestro, iniciador y miembro del Comité Ejecutivo de la CTE y padre del cantante ecuatoriano del mismo nombre; así como a César Endara, tipógrafo, quien fue el fundador del Partido Socialista en 1926, luego del Partido Comunista en 1931.
Reitera que la ideología se fue formando en su mente y corazón, porque su abuelo, Isaac Burbano Calvache, era liberal y seguidor de Eloy Alfaro. Los años pasaron, su abuelo perdió la vista, por ello siempre le pedía a Gandhi que le lea diario El Comercio, sabía “a la agüita” lo que pasaba en el Ecuador y el mundo.
Cuando se trasladó con sus abuelos a la provincia de Tungurahua, en Ambato ingresó en la Escuela Luis A. Martínez, ahí visitaba las bibliotecas, la que más le llamó la atención fue la de Juan Montalvo, que está ubicada en la esquina de las calles Bolívar y Montalvo. Leyó todas las obras del autor, de las Catilinarias, Los Siete Tratados y Los Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, que le ayudaron en su formación política. Gandhi es un lector crítico.
Sin embargo, hubo un texto que marcó su vida, lo obtuvo en una feria de libros. Era un folleto pequeño, de un autor holandés, Georg Brandes, que hablaba sobre el historiador Judeorromano, Flavio Josefo, que se titulaba “Jesús es un Mito”. Su abuelo le compró, el adolescente lo leyó, desde ese momento empezó su apego ideológico al comunismo. Hubo otros textos que le influenciaron como “Cristo el Anarquista” del escritor brasileño; Anibal Vaz de Mello, así como “Materialismo Dialectico e histórico” del filósofo ruso, David Riazánov. En su juventud también tuvo un papel fundamental “El Capital” del filósofo alemán, Carlos Marx.
La militancia la ha realizado hasta en épocas duras y difíciles, estuvo preso un año y medio, en el cuartel Modelo, durante la Junta Militar, integrada por el contraalmirante, Ramón Castro Jijón; los generales: Marcos Gándara Enríquez, Luis Cabrera Sevilla y el coronel Guillermo Freile Posso. “Me tuvieron preso por ser comunista”, esta información fue publicada por diario El Comercio de la capital ecuatoriana, indica.
Por su militancia conoció personalmente a Mijaíl Gorbachov, en la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS); al “Che” Guevara, Fidel y Raúl Castro, en Cuba; así como a Hugo Chávez y Jorge Rodríguez, en Venezuela. Le gusta hablar, más de su militancia política, que, de su trayectoria profesional, a pesar de que ha sido parte del Tribunal Supremo Electoral, hoy CNE; el IESS, donde fue director regional; en 2007 estuvo en el área jurídica en la Procuraduría, cuando estaba dirigida por José Javier Garaicoa Ortiz, quien fue secretario general del Partido Comunista Ecuatoriano.
Destaca que en las décadas de los 40 del siglo anterior, el Partido Comunista del Ecuador (PCE) tenía en sus filas a personalidades de la cultura que eran verdaderos intelectuales como: Joaquín Gallegos Lara, José de Cuadra, así como el grupo de pensadores que crearon y fueron parte de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, entre ellos Enrique Gil Gilbert. Conoció a Gustavo Becerra de Quinindé, quien, por una temporada muy corta, fue secretario general del Partido Comunista del Ecuador, en esos años, el grupo político era muy pobre; “pero sus miembros eran gente valiosa”. Califica al año 1944 como la mejor etapa del partido, pero con el tiempo, algo pasó y en vez de ir subiendo ha ido bajando, reitera.
Califica a Pedro Saad Niyaim como uno de los mejores comunistas que ha tenido el Ecuador, fue secretario general desde 1952 hasta 1980. Valora a su amigo René Maugé, quien fue dirigente del Frente Amplio de Izquierda (FADI), es una de las personas que lo visita continuamente, con quien se reúne, en un café de un centro comercial, al norte de Quito, para conversar sobre la situación de la izquierda en el Ecuador y el mundo.
Actualmente no milita activamente en el Partido Comunista, pero con René Maugé Mosquera, quieren hacer un programa del grupo político, para darlo a conocer, pero actualizado, adaptado a las nuevas realidades, a lo que se vive hoy. “Ahora no se puede hablar del movimiento de la clase obrera, porque la clase obrera que conoció Marx y conocimos nosotros, en 1944, ya no existe. Hoy es otra, la intelectual, porque los intelectuales son los obreros actualmente, y todo lo tienen en su mente”.
A finales de la década de los 40, escribió biografías de los grandes escritores, entre ellos, Pablo Neruda, pero hubo una, que no se olvida, de César Vallejo, poeta y escritor peruano, cuya trayectoria se conoció en el Ecuador, gracias a este texto, que fue escrito por un comunista, repite.
Asegura que la cultura es política, porque a la cultura también le definen principios filosóficos y políticos de la agrupación política a la que representa el intelectual. “La cultura es política, cultura proletaria, cultura burguesa”, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) todavía se observa esas discrepancias y esos debates, insiste.
Estudio en las escuelas de Baños y Ambato y en los colegios Juan León Mera y Bolívar de Ambato, así como el Mejía de Quito y el Bolívar de Tulcán. En todos fue apreciado por sus conocimientos y excelente desempeño, tal es así que el último año que estuvo en el colegio Bolívar, en la provincia del Carchi, fue el mejor egresado y le entregaron la medalla de oro, que hasta ahora la conserva.
“Mi niñez estaba supeditada a la vida de mis abuelos”. Isaac Burbano Calvache, quien fue revolucionario en la época de Eloy Alfaro, al igual que su bisabuelo, Aparicio Burbano. A todos sus tíos les decía papá: Guillermo, Héctor, Luis Antonio, Jorge, quien fue uno de los creadores de la Caja de Pensiones, el 13 de marzo de 1928, en el Gobierno de Isidro Ayora; luego estaba Julio César, Zoila, Angela y su mamá, Anacélida.
Es comunista y ateo, pero admira el arte que tienen las iglesias ecuatorianas. Cuando vivió en Baños se construía el Santuario de Nuestra Señora de Agua Santa. “Mis manos fueron parte de la construcción de esa iglesia, el párroco era el sacerdote Enrique Mideros, hermano menor, del famoso pintor imbabureño, Víctor Mideros. El sacerdote unió a un grupo de niños de escuela Pedro Fermín Cevallos, para pintar las pilastras y luminosidades en la iglesia. Fue una época muy espiritual para Gandhi.
Cuando hizo política en la provincia del Carchi, se acabó la primacía de los liberales y conservadores. Generalmente los comunistas apoyaban al candidato liberal, pero llegó un momento, que se lanzaron solos. Eso se dio, cuando en una ocasión, el dirigente conservador, José Yánez, “le propuso a un camarada mi nombre”, para que sea candidato a la alcaldía de Tulcán, los militantes aceptaron gustosos. “Casi ganó las elecciones en 1988. “Yo he sido abierto, he conversado con todo el mundo y nunca escondiendo mi ideología, siempre diciendo lo que soy y por qué lo soy”, repite.
En 1994, fue director de la Regional 1 del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, que aglutinaba a las provincias de Pichincha, Cotopaxi y Esmeraldas; ahí fue compañero del Cronista del Tango en Ecuador, Ernesto Moreno Bueno y el cantante riobambeño, Fausto Gortaire.
Ernesto Moreno Bueno lo describe como una persona tranquila y comunicativa. A Gandhi, en el IESS, siempre le visitaba su primo hermano, Milton Burbano Bohórquez, quien fue presidente de la FEUE a inicios de la década de los 60 del siglo anterior, es un militante Socialista. Cuando dirigía la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador, uno de sus vicepresidentes fue Jaime Roldós Aguilera, quien, en 1979, ocupó la presidencia de la República.
Gandhi entre sus amigos ha tenido personajes de todas las tendencias políticas. Uno de ellos fue cuando estuvo en el Tribunal Supremo Electoral (TSE), era el dirigente latacungueño del Partido Social Cristiano, Patricio Bueno, con quien hicieron algunos proyectos en beneficio de la institución.
Cuando fue secretario de la Casa de la Cultura del Carchi, fue el único que le recibió, un domingo, al pintor quiteño, Oswaldo Guayasamín, quien le entregó el cuadro el Quito Rojo, y le dijo “si quieres lo conservas tú, o le das a la Casa de la Cultura Ecuatoriana”.
En Tulcán su voz se escuchaba por la señal de Ondas Carchenses, de propiedad de Fausto Almeida Cárdenas, quien hizo de su emisora, conocida como la Voz de la Simpatía Popular, un emporio noticioso. Era de las pocas estaciones en la frontera, por ello la gente lo escuchaba en Ipiales y Pasto – Colombia. “Todo acto político, cultural y religioso era transmitido a través de la emisora”, recuerda.
Asegura que el legado que deja es su lealtad al pensamiento comunista, porque el Partido le ha dado su conciencia política, que hasta ahora la conserva.
Su mamá, Anacelida Burbano Rueda
Está por cumplir 92 años, es el segundo hijo de la maestra, Anacelida Burbano Rueda, quien estudió en el Normal Manuela Cañizares, pero se enamoró de un hombre casado. Fue madre de dos hijos: Wilson, que falleció hace 10 años y Gandhi. Los dos hermanos comunistas.
Su mamá falleció cuando el político comunista tenía seis meses. Hubo un accidente eléctrico, la maestra por salvar a una muchacha intervino, pero resultó la más afectada y murió. Mientras que la chica se salvó. “No tengo ningún recuerdo físico de mi madre, la pienso ahora por las conversaciones de la gente, que le conoció y siento mucha nostalgia”.
Vivió con sus abuelos, el comandante de la Revolución Liberal, Isaac Burbano Calvache y Clara Flor Rueda, quien era de Colombia. “Ellos me criaron, al igual que mi tía, Zoila Burbano Rueda, quien los atendía.
Quito, Baños y el Padre Mideros
El Comandante viajó a Quito, por razones de salud, porque tenía reumatismo y otras enfermedades. Gandhi tenía tres años, por eso no recuerda cómo llegó a la capital. El Dr. Mogrovejo, tenía su consultorio cerca de su casa, ubicada en las calles Venezuela y Mejía. El galeno le aconsejó a su abuelo que se traslade de la capital a Baños, de Tungurahua, “porque las aguas termales son una maravilla para el reumatismo”, así como los dolores y males que tenía.
Con la ayuda de sus hijos mayores se trasladó a la provincia de Tungurahua. Wilson terminó la primaria, Gandhi estuvo hasta cuarto grado en este lugar, cuando entró a la escuela Pedro Fermín Cevallos. Las vías eran de tierra, había una plaza muy grande que ahora es parque, donde estaba imponente un higuerón gigante. En ese lugar de repente, había reuniones sociales y políticas. Era un sitio muy religioso. En esa época se construía la basílica de Baños. “Mis manos fueron parte de la construcción de esa iglesia”.
El pintor de la Basílica fue el sacerdote Enrique Mideros, hermano menor, del famoso pintor imbabureño, Víctor Mideros, quien se caracterizó por dibujar obras de arte religioso-nacionalista, entre ellas las 20 pinturas a la Santa Mariana de Jesús, que están en la habitación donde nació la santa quiteña.
El cura era un hombre de una gran sencillez, que unió a un grupo de niños de la escuela “al cual yo me incorporé”, ayudaron a pintar las pilastras, estrellas y luminosidades en la iglesia.
En esa etapa la religiosidad fue parte de su vida. “Yo era muy cristiano, muy católico”. Había la costumbre, a través de la Liga Eucarística que se conformó con niños, de levantarse a las 05:00, ir a misa, tomar café y luego salir a la escuela. Así se formó su primera niñez.
Revuelta ideológica, el abuelo Isaac y diario El Comercio
Asegura que la revuelta ideológica vino desde su niñez, porque perteneció a una familia Liberal Radical, seguidores del general Eloy Alfaro, no eran numerosos en el Carchi, pero muy valerosos y conocedores de la realidad social, manifiesta.
Su abuelo Isaac le inculcó el pensamiento liberal, a pesar de aún no tenía conocimientos políticos. “Mi ventaja fue que yo siendo el nieto más pequeño, le leía todos los días diario El Comercio, porque él perdió la vista”. Ahí no se decía anda compra el periódico, sino anda compra El Comercio.
“Yo fui un niño bien informado, no solo, de lo que sucedía en el Ecuador, sino en el mundo”. En el impreso había gráficos en los que se veía a los bandos, que se enfrentaban en la segunda guerra mundial. Gandhi estaba bien enterado de todo eso, cuando ganaban los soviéticos, los americanos, los nazis, eso le sirvió, para continuar siendo un gran lector. “Yo era ratón de biblioteca”.
Ambato, escuela Luis A. Martínez y las bibliotecas
Cuando salieron con su abuelo a Ambato, por cuestiones de salud, Gandhi, le acompañó e ingreso a la escuela Fiscal Luis A Martínez. Le gustaba la lectura y las conversaciones de ideología liberal.
En quinto grado, los profesores ya lo ubicaban y veían sus talentos, hasta que se convirtió en el orador en Navidad, ahí comenzó su afán de conocer el mundo y la vida.
En la Ciudad de Los Tres Juanes ingresaba a las bibliotecas, especialmente la de Juan Montalvo, “que hasta ahora existe”. Cada que podía, iba después de las clases a leer los libros, antes había dos jornadas: de mañana y tarde, generalmente lo hacía a las 16:00 cuando terminaba las clases.
Los colegios Juan León Mera y Bolívar de Ambato
A inicios de la década de los 40 del siglo anterior, no había los exámenes de ingreso, pero ese año, precisamente, pusieron ese requisito en los planteles fiscales. Cuando su abuelo los llevó, a Gandhi y su hermano Wilson, a matricular al Colegio Bolívar, le dijeron, “señor se atrasó ya no hay cupos, hasta ayer podía hacerlo, ya no puede inscribirles”.
Isaac, viendo que a Gandhi le gustaba leer y aprender, le matriculó en un colegio religioso, que había sido inaugurado dos años antes, el Juan León Mera, dirigido por el famoso sacerdote Juan Bautista Palacios, que murió, luego en el terremoto de agosto de 1949. Estuvo solo el primer año.
Al segundo curso, pasó al Bolívar, “laico y liberal”, no podía estar en un plantel religioso, aunque en este plantel también se destacó, a tal punto, que el religioso, les enviaba a sus compañeros, para que regrese. Además, no le iban a cobrar los 150 sucres que costaba la pensión.
El político no aceptó la petición, porque ya tenía los principios liberales radicales. Empezó a leer en la biblioteca del colegio Bolívar y continuaba con las lecturas de los libros de Juan Montalvo, esta última era las que más visitaba.
Flavio Josefo, Materialismo Dialéctico, Cristo el Anarquista y la Biblioteca de Montalvo
Tenía 13 años cuando comenzó a leer libros sobre la ideología de izquierda. Uno, que le impactó y que no era un texto muy grande, sino un folleto, fue el que hablaba del historiador Judeo Cristiano, Flavio Josefo, “Jesús es un mito”. No lo encontró en la biblioteca, sino en las ventas de libros. Fue escrito por el holandés, Georg Brandes. Era un folleto pequeñito, no era tan caro, por ello le pidió a su abuelo que le compre. “Eso me abrió los sesos”.
Después leyó un libro de Anibal Vaz de Mello, comunista anarquista brasileño, que narraba la vida de Jesús como hombre, no como Dios. “Era un estudio sobre la filosofía y personalidad de Jesús”, se llamaba: “Cristo el Anarquista”.
En la biblioteca de Montalvo encontró “Materialismo dialectico e histórico, del filósofo ruso, David Riazánov. Un libro muy difícil de entender. “Yo me repetía la lectura y no entendía”, porque hablaba de la filosofía, el origen del materialismo, por qué se llama materia, dónde está el espíritu, entre otros temas… “A pesar de que yo era un gran lector no lo entendía”. Hasta que por fin poco a poco lo fue aclarando y comprendiendo. La lectura le fue formando en la ideología. En su juventud también tuvo un papel fundamental “El Capital” del filósofo alemán, Carlos Marx.
La lectura siempre fue su pasión, los escritos de Juan Montalvo le ayudaron en su formación política. Se leyó todos los libros del escritor ambateño. “Yo amaba a Montalvo por su forma de escribir valerosa, dura con los enemigos políticos. Los escritos del ensayista y novelista me construyeron la formación ideológica, despierta y de ataque”, enfatiza.
Gandhi se ligó a los movimientos sociales. La fábrica más famosa era, “La Industrial Algodonera de Ambato. Tenía apenas 12 años, fue a ver cómo era la vida de los trabajadores. La observación y la conversación con los obreros le dieron una mirada amplia del sector.
El Colegio Bolívar de Tulcán y el Mejía de Quito
En tercer año, su abuelo regresó de Ambato a Baños, Gandhi tuvo que trasladarse a Tulcán, a conocer a la familia de su padre, Heriberto del Hierro, que lo requerían. Su hermano Wilson ya vivía en la capital de la provincia del Carchi, pasaba el primer trimestre y se matriculó en tercer curso en el Colegio Bolívar, de la capital de la provincia del Carchi. Los meses pasaron y su abuelito Isaac le extrañaba. Era Navidad y su tío, Héctor, que era militar, llegó y le dijo “Gandhicito tu abuelito se muere de tristeza, tienes que irte conmigo a Ambato”.
Cuando ya iba a quinto año, hubo dificultades en la vida del abuelo, enfermó y tuvo que regresar a Baños. Gandhi buscó a dónde ir. Le acogió su tío, Jorge, quien era contador general de la Caja de Pensiones. Le matriculó en el colegio Mejía de Quito. A esa edad ya tenía la ideología comunista. “Yo no conocí a ningún comunista, pero mi formación se estaba dando”.
Ingreso al Partido Comunista, el periódico El Pueblo y el Colegio Bolívar de Tulcán
Cuando llegó al colegio Mejía, de Quito, conoció al primer comunista, era un personaje, el quiteño, Gonzalo Villalva, joyero de profesión, que luego fue candidato a la Vicepresidencia de la República. Vendía el periódico El Pueblo, del Partido Comunista, que hasta ahora se imprime. Gandhi compró el periódico y le preguntó el lugar dónde se editaba. Fue a visitar el local, que estaba ubicado en las calles Vargas y Espejo, en el centro de Quito.
Tenía 14 años cuando ingreso en el Partido Comunista, todos le recibieron bien. Era una época cuando los militantes eran por convicción. Estaban los mejores intelectuales, escultores, pintores, literatos, entre ellos los mejores literatos de ese tiempo: Joaquín Gallegos Lara, Enrique Gil Gilbert… César Bravo Malo, el escultor que hizo con casquetes de fusil, el monumento a Eloy Alfaro, en el colegio Militar, fue hermano del escritor Carlos Bravo Malo.
Ahí conoció a algunos comunistas, no pudo entablar amistad con más militantes, porque estuvo apenas un año en el Mejía; sexto curso pasó al Colegio Bolívar de Tulcán. Se graduó con 10, como el mejor egresado. Recibió la medalla de oro que hasta ahora la conserva.
Tuvo siete cambios en la secundaria, la ventaja que tenía, era que se destacaba en todos los colegios. Nunca tuvo dificultad, a estos cambios, porque era estudioso. Le gustaba profundizar las cosas, eso se notaba en los exámenes, cuando contestaba, con los datos que había leído, previamente en sus libros. Eso les gustaba a algunos los maestros, pero otros rechazaban, porque no querían que el alumno, sepa más que el profesor.
Inicios en el PC y Pedro Saad
“Yo entre al Partido Comunista con mis pies”, insiste. Conoció a Gonzalo Villalba y el al fundador del Partido, Ricardo Paredes, riobambeño que vivía en Manta. A él lo reemplazó, en el quinto congreso del PC, que se realizó en Ambato, Pedro Saad, quien era un tipo brillante, muy estudioso, daba solución a los problemas y cada vez que había problemas se recurría a Pedro. “Era más o menos cuando yo estaba en TSE se recurría a mí”, acota.
El abogado sindicalista guayaquileño era el referente de la política. Un hombre que le gustaba escribir. Tiene varios tomos que no ha publicado el Partido Comunista. Escribió discursos, conferencias, interpretaciones, estudios dentro y fuera del país…
Muchas personas le han criticado, a quien fue durante casi 30 años, secretario general del PCE, porque, según el criterio de los detractores, era muy personalista, cuenta Gandhi. Eso porque la vida del partido la concentraba en su casa, donde se realizaban las reuniones fundamentales. “El tiempo que estaba en Guayaquil, yo sesionaba con él toda la mañana y distribuía el trabajo intelectual”.
Pedro, que fue asambleísta nacional constituyente, le pidió a Gandhi que forme parte de la dirección intelectual y él le contestó que no. “Tú sigue ahí, porque yo todavía no soy conocido, de tal manera que continúa nomás”, le respondió. Era una relación muy linda. “Fue de los mejores comunistas Pedro”. Lastimosamente la gente creyó que había que hacer un cambio y lo cambiaron.
Nela Martínez y la reinvención del Partido Comunista
Cuenta que a inicios de la década de los 40 del siglo anterior, cuando él todavía no era parte del PCE, estaban los mejores comunistas. Ahí fue elegida diputada por Pichincha, Nela Martínez, siendo dirigente comunista, es la primera mujer diputada del Ecuador., Su primer esposo fue el escritor Joaquín Gallegos Lara; y su segundo esposo era francés, Raimond Mériguet.
Hubo diputados de las provincias de Guayas, Esmeraldas, Manabí y El Oro, en total 13 diputados comunistas. También estuvo un socialista, el catedrático lojano, Manuel Agustín Aguirre, quien fue varias veces secretario general.
Esos años se vivió una época de gloria, pero, lastimosamente el partido, no se ha adaptado a las nuevas realidades, indica. “Ahora es otro mundo, el que estamos viviendo. Si es necesario cambiar el nombre, hagámoslo, la idea queda, lo que interesa es ganar gente. Los viejos somos comunistas, pero ahora los jóvenes no están…”, reitera.
Tulcán, cuartel Modelo y la Guerra de los Cuatro Días
Gandhi siempre tuvo apego a la ciudad de Tulcán, a pesar de haber vivido en Baños, Ambato y otras ciudades del Ecuador. Cuando era niño viajaba en las vacaciones. Luego, cuando ingresó a la política también lo hizo. Fue tres veces candidato a alcalde de la ciudad, en una ocasión perdió por pocos votos, fue en las elecciones de 1988.
En 1964, fue perseguido por la Junta Militar de Gobierno, integrada por el contraalmirante, Ramón Castro Jijón, los generales: Marcos Gándara Enríquez, Luis Cabrera Sevilla y el coronel Guillermo Freile Posso.
Estuvo preso un año y medio en el cuartel Modelo de Guayaquil, por el único hecho de ser comunista. “A mí no se me acusó de nada, solo de formar parte del Partido Comunista”, enfatiza. Este hecho fue publicado por diario El Comercio de la capital ecuatoriana, cuyo titular decía: Dirigente comunista fue detenido en Guayaquil, estaba en primera página.
Ama a Tulcán, la conoció cuando tenía 14 años, porque a los tres años viajó a Quito. En 1946, la capital de la provincia del Carchi era diferente: no había delincuencia, las casas no tenían cerramientos que las dividan, la gente dejaba las puertas abiertas…
El parque de la independencia era amurallado. El Ayora nació mucho tiempo después, porque era una plaza gigante de tierra. “Yo nací el último día de la Guerra de los cuatro días, que fue en agosto de 1932”, que enfrentó al Gobierno de Alfredo Baquerizo Moreno, Liberal y los conservadores liderados por Neptalí Bonífaz, este último había ganado las elecciones, pero el Congreso Nacional lo declaró, no apto para ocupar ese cargo por ser peruano.
Hubo un grupo de socialistas de Tulcán que asaltaron el cuartel, pero fueron asesinados y apresados. “Yo nací en la guerra”. Tulcán era un pueblo aguerrido, que no toleraba las imposiciones. “Cuando había protestas, estaba primero yo”, reitera.
La Universidad Central y el Festival de la Juventud en la URSS
Cuando ingresó a estudiar Derecho en la Universidad Central, profundizó y afianzó su ideología. Consideró que la profesión que debía seguir era ser abogado, porque ahí podía defender a los trabajadores. Nunca dejó su actividad política. Desde que ingresó a primer año fue delegado de la Asociación Escuela de Derecho, al Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE). Tenía 18 años, era inquieto y “conocedor de la realidad”.
Hay muchas personas que pueden testimoniar este proceso, uno de ellos el expresidente de la República, Rodrigo Borja Cevallos, quien ingresó dos años después a la Facultad, y siempre le acompañaba, para ver cómo daba los discursos, cómo se dirigía y hablaba a la gente, recuerda Gandhi.
Ahí fue fundador de la juventud comunista, con Jorge Rivadeneira, quien se fue a vivir a Venezuela. “Yo me entregué a la militancia política, eso me abrió las puertas para representar al partido y salir del país, a reuniones internaciones.
Cuando egresó, asistió como delegado, al quinto festival mundial de la Juventud y la paz, que se realizó, por primera vez, en Moscú, en 1957. Se celebró ahí, porque Stalin había muerto, cuatro años antes, y la apertura que hizo la URSS era enorme. El equipo de Stalin era muy duro, concentrado solo al interior de la Unión Soviética, no quería una relación con los países occidentales.
“Con la muerte de Stalin eso cambió y permitió ligarse a muchas militantes del mundo, en ese festival”. Gandhi presidió la delegación ecuatoriana, donde estuvieron también los hermanos: Alfredo y Mario Vera Arrata. Permaneció cuatro meses en Moscú.
La Universidad Central del Ecuador, le dio la apertura, para fortalecer su ideología comunista. Fue dirigente nacional de la FEUE y desde allí, también, pudo conocer de cerca la realidad de los movimientos de izquierda.
Las iglesias, el sacerdote Edison Landázuri y la candidatura a la alcaldía de Tulcán
Siempre fue muy apegado a la cultura. Lo primero que visitaba en alguna ciudad o parroquia eran las iglesias, porque son verdaderas obras de arte en el Ecuador. La gente se asombra por ello, porque pertenece al Partido Comunista.
En su campaña política, cuando fue candidato a la alcaldía de Tulcán y a la diputación del Carchi, lo primero que hizo al visitar un pueblo, era saludar al sacerdote. Se presentaba como Gandhi Burbano, del Partido Comunista, “Quiero saber los problemas que tienen en esta parroquia, qué puedo hacer por ustedes”, solía decir.
“Los curas se emocionaban, porque aseguraban que era la primera vez en la vida, que un candidato, los visitaba, porque los conservadores tenían seguro el voto de ellos y a los liberales no les interesaban, pero al comunista, sí. Muchas veces se utilizaban las salas de reuniones de la curia, para hacer las reuniones políticas”, recuerda.
La gente en Tulcán valoraba su trabajo, por ello, siempre le nombraban dirigente de los comités barriales: en el barrio del norte, en la ciudadela Eloy Alfaro… El sacerdote Edison Landázuri se hizo muy amigo de Gandhi, en una ocasión, le pidió que le ayude, en el arreglo del pretil del atrio.
Gandhi convocó a los vecinos del barrio y organizó una minga un domingo. Lo mismo ocurrió en el sur, en la iglesia del Cristo del Consuelo. Se involucró en estos trabajos, porque había que ayudar a la gente, y el pueblo deseaba eso. Siempre estuvo junto a ellos para conocer sus necesidades.
El discurso sobre la existencia de Dios
Por sus lecturas y su vida social, en 1984, realizó un discurso sobre la existencia de Dios. Expuso sobre sus lecturas, que ideológicamente le fueron convenciendo. La importancia que tuvo el libro sobre Flavio Josefo, quien según indica, “niega que Jesús existió”. Gandhi en la exposición añadió que “haya existido o no, para mí es lo mismo. Si existió, fue un hombre bueno, que hizo su grupo de gente, pero yo no soy religioso, yo soy ateo”.
En una ocasión el sacerdote Vicente Ponce Rubio, de la iglesia La Dolorosa, le desafió a realizar un acto público, en que él, defendería la religión, y Gandhi el ateísmo. El escenario estaba lleno especialmente por estudiantes de quinto y sexto curso de los colegios de la ciudad. “El Cura Ponce quedó pasmado con sus argumentos”. Eso de dio porque, asegura, no es mentiroso, pues desde que ingresó en la política, es del Partido Comunista. Sabe que todo lo que hace en la vida, es por convicción, por ello insistió: “conózcame como tal”.
La Casa de la Cultura del Carchi, Oswaldo Guayasamín y el Quito Rojo
Gandhi conoció a los grandes personajes de la cultura y el arte, como el escritor, Jorge Enrique Adoum, y el pintor Oswaldo Guayasamín. Eso fue cuando era secretario de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, núcleo del Carchi y se revivió a la institución, llevándola a los otros cantones de la provincia del Carchi.
El pintor quiteño tenía múltiples ocupaciones, por ello fue a Tulcán, un domingo, a entregar un cuadro, para que sea puesto en los salones de la CCE, núcleo del Carchi, Gandhi era el secretario general y el único que lo recibió, fue él.
El cuadro se llama Quito Rojo, “una maravilla de pintura”. El pintor y escultor, le dijo a Gandhi, “basta que tú has venido solo, te entrego a ti, tu verás, si le entregas a la Casa de la Cultura, o te quedas con él”. Gandhi lo llevó a su casa en Tulcán, lo tenía en la sala, luego le entregó a la Casa de la Cultura, el cuadro todavía está en la institución. “
Cuando estuvo en la Casa de la Cultura promovió visitar los principales cantones y parroquias de la provincia, con la finalidad de incluir a San Gabriel, Huaca, Mira, El Ángel, Bolívar… Hubo conferencias e iniciaron un trabajo sólido. En la Casa de la Cultura del Carchi hubo presidentes que se destacaron, como Luis Enrique Fierro, conservador ideológicamente hablando, pero un gran señor y amigo; Humberto Varela, comunista… La casa de la cultura se inauguró con buenos intelectuales, aunque eran pocos. Uno de ellos, Juan Navarro, abogado, dirigente socialista de la vieja guardia y Gandhi, que era comunista abierto, por eso no compaginaban, pero respetaban sus diferencias. Ahí estaba también Juan León Mera Corella y Félix Urresta Portilla.
Gandhi Voltaire Isaac Burbano: No hay escrita la historia del PCE
Cree que el Partido Comunista debe reinventarse porque la vida política cambia, de acuerdo con las circunstancias, de la naturaleza y la vida social. Lo primero que deben hacer los revolucionarios, no solo los comunistas, es conocer esas nuevas realidades y adaptar su trabajo a esas nuevas tendencias.
Asegura que el aporte del Partido Comunista al Ecuador es la formación ideológica. “El político que no se da cuenta de que la sociedad cambia, evoluciona o involuciona, no está haciendo política. Indica que el PCE no estuvo preparado para los nuevos cambios y no hubo una capacitación para los nuevos cuadros. “Esa es mi desesperación”.
Afirma que siempre falta algo por hacer, porque todo es un proceso, que siempre tiene altos y bajos. No existe la historia del PCE. “Yo debería hacerla, pero ya estoy muy viejo para ello”. Una historia permite ver lo bueno y lo malo. “No hay que esperar que otros hagan lo que nos corresponde a nosotros. Yo conozco de unos escritos hechos en Cuba sobre el Ecuador, pero no hay textos realizados por ecuatorianos”.
Añade que a inicios de la década de los 60 del siglo anterior, al convertirse en Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador, les hizo mucho daño. “Esa división nos hizo mucho daño, porque gente muy valiosa, como José María Roura, Rafael Echeverría se fueron al Partido Marxista Leninista e hicieron el Movimiento, que ahora es Unidad Popular. El PCMLE también hizo su propio partido, el Frente Amplio de Izquierda, FADI, pero “lamentablemente por afanes electoreros y pensar que la política, es ganar solamente elecciones, vino la fractura posterior”.
Gandhi indica que no se debe pensar solo en lo electoral, sino en la organización popular. Lo electoral es posterior a la organización popular. Se lo puede hacer en los sectores de “los trabajadores, en lo laboral, en comités estudiantiles y barriales, así como unir a todos esos grupos, en un conglomerado nuevo de izquierda.
El político sigue siendo comunista, porque a su criterio, la vida capitalista, no tiene posibilidad de cambio hacia el progreso, sino que lo detiene, porque es lucrativo, favorece a ciertas personas y manda a la ruina a la mayor parte de los individuos.
Insiste que ningún país es socialista, en el mundo. Solamente han tenido un sistema cercano al Socialismo, porque el Partido Comunista define una sociedad, sin clases sociales antagónicas. En el Socialismo hay una amalgama de sectores de clase obrera, campesina e intelectuales, el PCE todavía no ha construido una sociedad desclasada, eso sigue siendo una utopía.
“Yo viví en Cuba, donde había clases sociales, existían los empresarios, era la mejor época de Fidel. No se diga ahora, que se abrió, buscando sistemas de tipo casi capitalista, para sobrevivir, pero no son dominantes. El poder político es quien domina, qué sector popular domina el proceso, ahí está la esencia del capitalismo y el socialismo”.
Los tres mil libros para la biblioteca Comunista del Ecuador
Toda la vida a amado los libros, porque no hay nada mejor que leer y subrayar un texto. Tiene una biblioteca con más de tres mil libros, muchos de ellos, adquiridos en sus viajes a los países del Este, donde obtuvo varios tomos, los cuales quiere regalarle al Partido Comunista, aunque cree que sería más conveniente, a través del movimiento sindical, para que se adecue un local, en la Confederación de Trabajadores del Ecuador (CTE).
Si es que se logra esto, el excandidato a la presidencia de la República, René Maugé Mosquera, le ha prometido que también colaboraría con otros libros que él tiene. Muchos textos son de Economía Política, regional, ecuatoriana y mundial, política en general, arte… Todo ligado a la política. La organización de los libros podría hacer un grupo de personas, que deseen ser parte de la biblioteca del Partido Comunista. “Yo podría orientar, para que se ordene”.
Tiene los 35 tomos completos de Lenin, una colección ya donó a la biblioteca del Colegio Nacional Bolívar de Tulcán. “Lo que yo quiero es que esta biblioteca sea pública, no solo para los comunistas”. Este sería mi aporte a la cultura, porque “yo no solo he leído sobre Marxismo Leninismo. Yo he leído a los filósofos generales, a los tratadistas de la liberación francesa, mi nombre Voltaire, corresponde a uno de ellos. He leído y sigo leyendo de todo, porque soy un lector crítico. Hay que conocer a fondo las cosas”.
Asegura que el movimiento comunista es universal. Carlos Marx la formó y se constituyó en Francia, Austria, Gran Bretaña y uno que otro de Estados Unidos, por eso se formó la Asociación Internacional… En América Latina, a raíz de la Revolución Cubana, renació el afán de integración comunista. “La propia vida traza el tipo de revolución que necesitan los pueblos”, aclara.
La revolución no solo es de los comunistas, sino de los socialistas, los liberales, los grupos regionales, las mujeres, los jóvenes… El aglutinamiento de esos grupos, no solo de la clase obrera, porque el proceso es lo que interesa, hacer la transformación, el cambio…
Moscú y La Habana
Siempre ha sido parte de la militancia política, por ello iba a las provincias, a resolver los problemas que había en cada sector: la ayuda social, la huelga de los trabajadores… Esto le permitió que el Comité Ejecutivo le envíe a Moscú, a la Escuela de Cuadros del Partido Comunista, que era una academia de ciencias, dirigida a los comunistas, no solamente soviéticos, sino del mundo entero.
Gandhi acudió con cinco compañeros ecuatorianos más, entre ellos: Víctor Nieto de Guayaquil; y Leonardo Espinosa de Cuenca, permaneció dos años. Se destacó como el mejor alumno, “a mí no me gustaba repetir, lo que él camarada soviético decía, eso era medio penado en ese tiempo”. Gandhi cogía su sumario y lo elaboraba, “en el fondo, diciendo lo mismo que ellos señalaron, pero de manera diversa, más ligada al Ecuador y Latinoamérica”.
Eso le ayudó, porque después le mandaron a Cuba, cuando Fidel Castro se comprometió con Pedro Saad, que mande un comunista a la isla, para que aprenda, en el sitio, el proceso revolucionario cubano.
Le delegaron a Gandhi, quien no quería ir, porque había llegado hace seis meses de Moscú. Les contestó que no puede irse, que quería estar en el Ecuador. Era 1961. Pedro Saad le insistió “después vas a saber porque te mandamos allá”, estuvo un año y medio. Representó al Partido Comunista Ecuatoriano, estaba muy ligado a la dirección revolucionaria de Raúl y Fidel Castro. Tuvo menos acercamiento con el Che Guevara que tenía un cargo alto en el Gobierno.
Visitó la Isla, conoció muchas cosas que no se difundían en el Ecuador, como la resistencia cubana. Con Fidel tenía conversaciones abiertas. “Era un tipo impredecible, de repente llegaba al hotel, donde se encontraba Gandhi, a las 03:00, porque él dormía en la mañana, pero tarde y noche deambulaba”.
Le gustaba leer y hablar con la gente. El Comandante deseaba saber, sobre la realidad ecuatoriana. Las conversaciones con él eran largas, dos veces almorzaron juntos. “Fue una linda relación, amistosa dentro de lo político. Con Fidel era un poco difícil estar en desacuerdo, porque siempre tenía la razón, era un hombre de gran inteligencia”.
Gandhi era un funcionario que trabajaba para la revolución cubana, a nombre del Partido Comunista Ecuatoriano. Hacía las funciones, que los comunistas cubanos le pedían. Se contactó con embajadas de varios países, llevando mensajes, daba entrevistas, visitaba los centros de investigación nacional e internacional. Escribía sobre esos temas para la prensa cubana o enviaba a la ecuatoriana, quitando el nombre, porque en ese tiempo el Partido Comunista era clandestino. No tenía vida política abierta, como ahora la tiene. “Yo tenía otro nombre y otro apellido” y lo cambiaba de acuerdo con las circunstancias.
Regresó al Ecuador y formó parte de la dirección política del partido. Ahí estuvo hasta hace poco. “Siempre fui amante de aportar con lo que uno siente, con lo que uno es, no repetir lo que otros dicen, sino reflexionar sobre la propia vida”…
“Hoy mismo no estoy en la directiva, pero no me han expulsado”. Solo una vez trataron de hacerlo, en la misma época, que dirigía el partido, Pedro Saad, fue al retorno de Cuba. Gandhi se fue por seis meses y se quedó año y medio. En la Isla adquirió responsabilidades que le dio el PC cubano, en Ecuador el grupo opuesto a este pedido dijeron “ahora lo sacamos a este Gandhi”.
Empezaron a criticarle, Pedro Saad le preguntó: “Gandhi de ti dicen esto y este otro… qué ocurre”. Su respuesta fue que él no ingresó al partido, porque ellos lo pidieron. “Ningún miembro me dijo ven acá. Yo entre con mis pies, me hice comunista solito, por mis lecturas. Yo no conocí a ninguno de ustedes, ni a ningún comunista. Ustedes no me pueden sacar porque ustedes no me ingresaron al Partido Comunista”.
Desde ahí los frenó, les explicó paso por paso, lo que hizo en Cuba. Pedro Saad le indicó: “basta Gandhi, te vamos a ver una dirección en el PC, yo mismo te busco”. Quienes pedían su salida eran dos destacados dirigentes de Guayaquil.
La Perestroika, la glásnost, Mijaíl Gorbachov y Hugo Chávez
Asegura que en el Ecuador no se sintió mucho la transición que se vivió con la Perestroika y la Glásnost, porque se seguía la escuela soviética, no había discusiones, a fondo, de los temas políticos y cuando había un debate, siempre se imponía la línea prosoviética. “Yo pegaba esa línea, porque estuve dos años, apoyando el marxismo, la historia del PC soviético y los comunistas a escala mundial: filosofía, economía y política. El Capital de Marx, era el libro que dominaba y le permitió tener una buena formación ideológica, “eso me permitió batirme”.
“Yo le pegaba en un principio a Mijaíl Gorbachov”, a quien lo conoció personalmente, cuando fue elegido secretario General del Partido Comunista, era una especie de noble en el PC, por su propio apellido y comportamiento. Era un hombre que conocía a la masa solo con la mirada.
“Yo fui a varios discursos de Gorbachov y él hablaba, mirando y observando a la gente”. Se dirigía a un grupo, luego a otro grupo, e iba convenciendo. Era un hombre de gran inteligencia, “pero poco a poco se fue descubriendo, que su formación, recibía información de Londres y Nueva York, porque tenía contacto con ellos”, asegura.
Las ideas de la Perestroika no son malas, es un cambio para hacerle más democrático al socialismo, “desde ahí se sabe que el socialismo no es enemigo de la democracia, sino que predica una sociedad más democrática, más participativa, para que la gente de abajo sea la que decida y no el buró político, acota Gandhi, quien reitera que esos, son los cambios, que todavía no se perciben en el Ecuador. “Seguimos una línea atrasadísima”, eso ha hecho que se aparte, un poco, del partido.
En Venezuela, conoció a Hugo Chávez, pero fue amigo de Jorge Rodríguez, el actual presidente de la Asamblea Nacional, en esos años era presidente del Consejo Nacional Electoral. El acercamiento se dio, cuando Gandhi fue elegido secretario ejecutivo del Consejo Electoral Andino, que existía en ese tiempo.
Visitaba el país llanero con frecuencia, el grupo del político venezolano, Jorge Rodríguez, le pedía que se quede a vivir en el país, ejerciendo el cargo secretario ejecutivo del Consejo Electoral Andino, pero no aceptó.
El amigo René Maugé Mosquera
A René Maugé, dirigente del Frente Amplio de Izquierda (FADI) y excandidato a la presidencia de la República, lo conoció desde muchacho. “Era brillante, buen orador y muy estudioso. Se formó en los colegios de la burguesía guayaquileña”, pero la universidad la realizó en la estatal de Guayaquil. Sergio, su hermano que vive en Costa Rica también es comunista.
El Frente Amplio de Izquierda se formó, como línea electoral del Partido Comunista Ecuatoriano, en el fondo era eso, porque no tenía legalidad. No podían inscribir candidatos comunistas, porque no estaba inscrito en el Tribunal Supremo Electoral (TSE), indica.
Gandhi representó al Frente Amplio de Izquierda, en el organismo electoral, fue la única vez que el FADI, tuvo representante en el TSE, fue en el Gobierno de Rodrigo Borja Cevallos, cuando hubo una relación entre la ID y el PCE.
Cuenta que su amigo sigue siendo comunista, a pesar de que fue expulsado, porque cuando la Izquierda Democrática fue poder político, René Maugé Mosquera se ligó mucho con la ID. Le propusieron que sea candidato a diputado por Pichincha y él aceptó, sin consultar al partido.
“Eso es desleal, desde el punto de vista disciplinario. Yo le quité la voz durante algún tiempo. Yo me cambiaba de vereda, pero después viendo las cosas, entendí que él tenía razón en muchas cosas, porque muchos le tenían envidia y le criticaron mucho”, enfatiza Gandhi.
A René Maugé Mosquera, Gandhi le conoció por casualidad en Guayaquil, cuando el político quiteño, era dirigente de la juventud comunista. La amistad, con el transcurso de los años, se fortaleció y se mantiene hasta hoy.
“Es el único ser humano que en mi vejez me visita, que discute conmigo los problemas. Muchas veces discrepamos y nos decimos, todo lo que debemos decirnos, es una amistad hermosa. A veces él acepta lo mío, a veces yo acepto lo suyo, pero estas conversaciones siempre son productivas”.
A estos dos líderes de la izquierda ecuatoriana se los puede observar en largas conversaciones en un reconocido café del Centro Comercial El Jardín, al norte de la capital ecuatoriana.
Sin lugar a duda que Gandhi Burbano, es el comunista autodidacta que incidió en la política ecuatoriana, por ello la pregunta es, este político carchense es ¿el último comunista del Ecuador? O como reitera su primo Milton Burbano, Gandhi es un comunista consagrado.

Iliana Cervantes Lima
Voces de mi Ciudad
