El ganadero ecuatoriano Luis Fernando García, propietario de la dehesa brava de Camp Bravo —hierro que pasta en las faldas del Chimborazo—, en una entrevista exclusiva con este medio aseguró que mantener una ganadería de lidia responde a “una pasión única” que no puede medirse en términos económicos, sino en la compleja tarea de preservar la genética y las virtudes del toro bravo.
García subrayó que la selección del ganado de lidia implica manejar “genes de bravura” con criterios exigentes, donde se buscan animales con ritmo, embestida larga y que no “suelten la cara”, cualidades que, reconoció, también dependen del gusto del ganadero y de su armonía con las preferencias del público y de los matadores.
El criador afirmó que no concibe su vida sin el toro de lidia y recordó que su vínculo con la tauromaquia se remonta a su historia familiar. Señaló que durante más de 30 años mantuvo en paralelo una ganadería lechera, hasta que debió elegir entre esa actividad y la taurina. “No dudé un instante en mantener el ganado bravo”, indicó, al destacar que su abuelo ya lidiaba reses bravas en 1918 y que su vida siempre ha estado ligada a este tipo de crianza.
En su repaso histórico, mencionó hitos de la casa ganadera, como el toro “Sombríto 3”, considerado el mejor de una feria, y la tarde de 2011 en la que Guillermo Alban corto tres orejas a un encierro de la dehesa, donde también se indultaron dos toros, resultados que —dijo— consolidaron el prestigio del hierro.
García explicó que la corrida preparada para el próximo día 18 procede de dos líneas principales de sementales. Destacó a “Lagartijo”, herrado con el número 3 e indultado por el torero peruano Joaquín Galdós, que aporta “fondo de nobleza y calidad”, y a “Carambola”, un toro burraco salpicado, de “hermosas hechuras”, indultado por Juan Francisco Hinojosa en la plaza Javier Erazo, cuyos descendientes han generado expectativas por el comportamiento mostrado en las tientas.
El ganadero señaló que cuatro de los toros anunciados son hijos de nuevos sementales, lo que añade incertidumbre pero también ilusión. Según explicó, las hermanas de estos ejemplares no han sido desechadas por sus virtudes, por lo que espera que sus hermanos mantengan la misma categoría en el ruedo.
Asimismo, destacó “lo bonito de las hechuras” de la corrida, que fue aprobada por la comisión taurina, y expresó su deseo de que el manejo previo y las cualidades de los animales puedan lucir el día del festejo. “Los toros son libros cerrados y conocerlos depende de la capacidad de los toreros”, afirmó.

García también indicó que las puertas de su ganadería están abiertas para que los toreros puedan conocer la corrida e incluso tentar, si así lo desean, antes del festejo. Finalmente, envió un mensaje a los aficionados para que llenen la plaza y respalden el esfuerzo de la empresa, los toreros y la ganadería, al considerar que el éxito del espectáculo depende del apoyo del público.
Por: Francisco Racines.
