Una iniciativa para la protección de bosques y chakras, basados en la cosmovisión ancestral amazónica.

El Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE), reconoció a Ruku Kawsay (Comunidad San Francisco) y Urku Samay (Comunidad Santa Rita), como las primeras: ‘Otras Medidas Eficaces de Conservación Basadas en Áreas’ (OMEC) de tipo comunitario en Ecuador. Ambas están ubicadas en el cantón Archidona, provincia de Napo.

La OMEC Urku Samay (Comunidad Santa Rita), cuenta con una extensión de 1.437 hectáreas; mientras que, la OMEC Ruku Kawsay (Comunidad San Francisco), cuenta con 3.735,19 hectáreas. En conjunto, permiten proteger más de 5.100 hectáreas de bosques y chakras, basados en la cosmovisión ancestral kichwa, la cual articula tres espacios fundamentales: Sachawa (mi bosque), Chakrawa (la tierra donde produzco) y Runawa (la comunidad donde vivo).

Este reconocimiento se enmarca en el proyecto ‘Territorios Vivos para la Conservación de la Biodiversidad y Producción Ancestral’, el cual fortalece la conservación del territorio ancestral y la gobernanza ambiental de los pueblos Kichwa amazónicos, que es implementado por la Fundación Amazónica YacuWarmi, con el apoyo técnico y financiero del Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF) y la Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA).

Además, el proyecto ha capacitado a más de 90 personas en temas legales, monitoreo comunitario y producción libre de deforestación. Asimismo, ha fortalecido la conectividad ecológica entre la Reserva Biológica Colonso Chalupas, los parques nacionales Antisana y Sumaco, la Reserva de Biosfera Sumaco, el Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial y el Sistema Participativo de Garantías Sello Chakra, aportando a la conservación, conectividad biológica y al cumplimiento de la Meta 30×30 del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, que busca proteger el 30% de los ecosistemas a nivel mundial.

Durante su intervención, Glenda Ortega, subsecretaria de Patrimonio Natural del MAATE, señaló: “las comunidades de San Francisco y Santa Rita nos muestran que es posible construir un modelo de conservación que nace desde los territorios, la gente y la vida en comunidad. Un modelo donde el bosque, la chakra y la comunidad coexisten en armonía”.

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