La huelga de obreros municipales deja al descubierto deudas, retrasos en transferencias y errores administrativos que hoy golpean a toda la ciudad.

Un olor nauseabundo recorre Manta. Es una fetidez que emana de la basura acumulada y arrasa todo a su paso. En las veredas ya no caben los desperdicios, por lo que invaden las pistas y dificultan el paso de vehículos y personas. Bolsas rotas, restos en descomposición y moscas zumban sin descanso.

La crisis de recolección de basura dejó de ser un problema municipal para convertirse en una emergencia visible que arriesga las vida de los mantenses.

La huelga que paralizó la ciudad
Detrás del colapso hay una medida drástica. Los trabajadores de limpieza dejaron de operar tras acumular meses sin recibir sus salarios completos, incluidos pagos de febrero, marzo y beneficios laborales.

Sin personal en las calles, el sistema simplemente se detuvo. Y la basura empezó a ocupar calles, veredades y esquinas.

Números en rojo desde hace años
La crisis actual tiene raíces más profundas. El Municipio arrastra déficit desde 2025, con una estructura financiera que no logra sostener el gasto.

Reportes indican que los egresos superan los ingresos en un 30 %, una brecha que limita cualquier capacidad de respuesta.

A esto se suma una baja recaudación tributaria, que reduce aún más el flujo de dinero disponible.

Transferencias incompletas y caja vacía
El problema se agrava con la dependencia del Gobierno central. En abril de 2026, Manta recibió solo el 60 % de las transferencias previstas, lo que impactó directamente en el pago de salarios.

En medio de la crisis, la propia Municipalidad reconoce el origen del problema.“La crisis surge por retrasos en transferencias y menor recaudación”, explicó Pedro Zuluaga, asesor ejecutivo de la Alcaldía.

El funcionario detalló que se intenta cubrir obligaciones con apenas 420 000 dólares transferidos por el Gobierno central, un monto insuficiente frente a la magnitud de la deuda.

Errores que agravan el problema
No todo se explica por falta de recursos. Auditorías han revelado contratos irregulares en el manejo de residuos, con sobreprecios de hasta 25 % en la región.

Estas decisiones han debilitado aún más el presupuesto municipal y alimentado una crisis que se repite: en los últimos tres años, la ciudad ha enfrentado siete huelgas similares.

Más de 10 000 toneladas y un riesgo evidente
Mientras el conflicto sigue sin resolverse, la basura se acumula.

Se calcula que hay más de 10 000 toneladas de desechos sin recoger en distintos puntos de la ciudad.

Especialistas advierten que esta situación puede elevar en 40 % el riesgo de enfermedades respiratorias y transmitidas por vectores, como dengue o infecciones gastrointestinales.

La crisis ya no es solo urbana. Es sanitaria.

Lo que ocurre en Manta no es un hecho aislado. Varias ciudades latinoamericanas han atravesado escenarios similares cuando coinciden tres factores: déficit fiscal, dependencia estatal y conflictos laborales.

En esos contextos, los servicios básicos suelen ser los primeros en colapsar.

Las salidas que se discuten
Las soluciones son claras, pero requieren ejecución: el pago inmediato a los trabajadores para reactivar el servicio, una reestructuración financiera del municipio y mayor control en contratos y gastos.

Y un sistema de gestión de residuos que no dependa de crisis recurrentes.

Manta convive hoy con la basura, pero el problema es más profundo que lo que se ve en las calles.

La crisis expone fallas acumuladas durante años. Y deja una advertencia clara: cuando la gestión falla, las consecuencias terminan frente a la puerta de cada ciudadano.

Foto IA
Redacción: Henry Chávez Morales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *