Productores, ambientalistas, chefs, innovadores tecnológicos, académicos, empresarios, artistas, entre otros profesionales, se reunieron en la Universidad de Cuenca para compartir experiencias y reflexionar sobre la construcción de sistemas alimentarios sostenibles en Ecuador. La invitación la hizo la Fundación Heifer Ecuador, en el marco de la celebración de sus 30 años de servicio en el territorio nacional.

Rosa Rodríguez, directora de la ONG, dio la bienvenida a los cerca de 50 participantes del encuentro, con la reflexión coyuntural de los cuatro niños que, después de un accidente de avioneta, sobrevivieron, durante 40 días, en la selva colombiana, abasteciéndose de las bondades de la naturaleza; ese espíritu aguerrido de sobrevivencia, de lucha, perseverancia y fe es lo más parecido a lo que Heifer Ecuador hace en varias zonas del país. “Venimos trabajando aquí, desde hace 30 años, comprometidos con el sector rural, comprometidos y convencidos, con la mima fe que, mantuvo con vida a esos niños, de que sí es posible construir justicia ambiental, justicia económica, justicia social con todos y todas”.

El encuentro se realizó en dos momentos: matutino y vespertino; a partir de las 09:00, se establecieron cuatro mesas temáticas, con la participación diversificada de los asistentes, en cada una de ellas. Silvana González, facilitadora de la ONG indicó la metodología y el diálogo inició. Durante cuatro horas, cada mesa debatió sobre la relación campo-ciudad, el cuidado ambiental y cambio climático, equidades y consumo responsable.

En el espacio de reflexión del cambio climático se hizo énfasis en el uso de los recursos naturales, entre ellos el hídrico. El agua está íntimamente ligada a la producción agrícola. Eso lo sabe cualquiera, pues agua y tierra son indispensables. La pregunta entonces es: ¿Quién dispone de agua y tierra? ¿Cómo se han distribuido esos recursos y por qué?.

En Ecuador, como ocurre en el resto de los países empobrecidos, el agua de uso consuntivo va principalmente al riego, mientras que en los países de renta alta, el consumo industrial se lleva la mayor parte. En Norteamérica, por ejemplo, el consumo industrial llega al 48% y en Europa el 53%; mientras que en el país, el riego cubre alrededor del 80% del uso consuntivo del agua.

Si hablamos de la relación campo-ciudad, la separación de ambos está marcada, pero debe ser reconocida como una sola unidad, pues la expansión del urbanismo no debe acabar con el suelo productivo, porque se rompe el vínculo ecosistémico. Es indispensable concienciar sobre la necesidad urgente de construir ciudades y comunidades más sostenibles, en las que el consumo responsable juega un papel vital fue una de las conclusiones de la mesa.

Justamente, la mesa de consumo responsable enfatizó que ese concepto no solo abarca los comportamientos de compra, también incluye todos los tipos de interacciones entre las personas y las infraestructuras que dan forma a los estilos de vida más sostenibles.

Finalmente, la problemática de género y equidad, al igual que los otros temas tratados en las mesas, es transversal. Jhoselyn Vega , productora y dirigente de Cotopaxi señaló que el sistema alimentario sostenible basado en la equidad es un círculo en donde las mujeres tienen un papel protagonista; agregó que las prácticas y saberes ancestrales deben ser rescatados, no solo por la sabiduría que estos implican, sino también como una forma de economía, pues el intercambio de alimentos, entre productores es una forma de ganar/ganar. “Cuando vamos a las ferias, nunca volvemos a nuestras casas con productos, si no he vendido los tomates, los truequeo con productos de la Costa; así nos beneficiamos todos”.

Al cierre de la jornada se realizó un foro abierto que contó con la participación de docentes y estudiantes de la Universidad de Cuenca. “El camino para crear sistemas alimentarios sostenibles es difícil, pero no imposible, dijo Alvaro Rothembach, alto ejecutivo que maneja supermercados, quien fue parte del encuentro. Desde la academia, Eduardo Chica, decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, agregó que desde su área se busca generar soluciones tecnológicas a los problemas que enfrentan los productores como el cambio climático.

Los participantes se comprometieron a seguir en contacto y generar, desde sus áreas de acción, nuevos espacios para estas reflexiones que permitan actuar para que en Ecuador exista un forma más sana y conciente de alimentarse. (I)

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