De izquierda a derecha: Antonio Navarrete, Supervisor de la Sala Familiar de Casa Ronald McDonald; Diana Sandoval Mite, Gerente de la Sala Familiar Quito de Casa Ronald McDonald; Silvia Pérez, Supervisora de la Sala Familiar de Casa Ronald McDonald; y Sandra Barreiro, Coordinadora de Alianzas y Donantes Individuales de Casa Ronald McDonald.

Antonio Navarrete, Supervisor de la Sala Familiar de Casa Ronald McDonald; Diana Sandoval Mite,
Gerente de la Sala Familiar Quito de Casa Ronald McDonald; Silvia Pérez, Supervisora de la Sala Familiar de Casa Ronald
McDonald; y Sandra Barreiro, Coordinadora de Alianzas y Donantes Individuales de Casa Ronald McDonald
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La Sala Familiar Casa Ronald McDonald, ubicada en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz, registró 20.000 ingresos de usuarios y atendió a 2.384 familias durante su primer año de funcionamiento. El 72,54 % de quienes utilizaron este espacio llegó desde otras provincias.

La hospitalización de un niño puede obligar a sus padres y cuidadores a dejar temporalmente su hogar, trabajo y ciudad de residencia para permanecer cerca de un centro médico especializado. En Quito, la Sala Familiar Casa Ronald McDonald busca brindar un espacio de apoyo a estas familias y, tras un año de funcionamiento, sus cifras muestran que la necesidad trasciende a la capital.

El espacio, ubicado en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz, registró 20.000 ingresos de usuarios y benefició a 2.384 familias durante sus primeros 12 meses. Del total de familias atendidas, el 72,54 % provino de otras provincias, mientras que el 27,46 % correspondió a Pichincha.

Durante este primer año, la Sala recibió usuarios procedentes de 20 provincias del país, principalmente de Esmeraldas, Manabí, Imbabura, Tungurahua, Cotopaxi y Santo Domingo de los Tsáchilas, además de familias provenientes de la región Amazónica. Los datos reflejan la necesidad de trasladarse hasta Quito que enfrentan familias de distintas zonas del Ecuador cuando sus hijos requieren atención pediátrica especializada.

“Cuando un niño se enferma, no solo enfrenta una enfermedad; toda su familia vive ese proceso con él”, señaló Roxana Muñoz, directora ejecutiva de Casa Ronald McDonald Ecuador, al explicar el enfoque de la organización, basado en el acompañamiento familiar durante la hospitalización.

La Sala ofrece de manera gratuita espacios de descanso, cocina, comedor, lavandería, duchas, área de lactancia, casilleros, acceso a internet, computadoras y una sala de juegos para niños. Durante su primer año también incorporó un programa de apoyo psicológico desarrollado junto con la Universidad Central del Ecuador, que atiende diariamente a alrededor de 40 usuarios.

Para las familias que deben permanecer durante días o semanas cerca de un hospital pediátrico, disponer de un espacio de estas características puede representar un alivio frente a los gastos y las dificultades que supone trasladarse desde otra ciudad. El objetivo es que los padres y cuidadores puedan permanecer cerca de sus hijos sin tener que afrontar solos las consecuencias económicas y emocionales de la hospitalización.

“Este primer año confirma que la Sala Familiar Casa Ronald McDonald responde a una necesidad real”, afirmó Muñoz. La organización plantea continuar fortaleciendo el programa para ampliar el acompañamiento a padres, madres y cuidadores durante los procesos de hospitalización infantil.

La Sala Familiar Casa Ronald McDonald Quito forma parte del trabajo que la organización desarrolla en Ecuador desde hace 16 años. A nivel nacional, Casa Ronald McDonald también cuenta con una casa en Guayaquil, que funciona desde 2016 y ha beneficiado a más de 38.000 personas que acompañan a niños en tratamiento oncológico en SOLCA, y con otra Sala Familiar en el Hospital de Niños Roberto Gilbert Elizalde, que ha beneficiado a más de 230.000 personas desde su apertura.

A un año de su apertura, los resultados de la Sala Familiar en Quito muestran el alcance de un modelo de atención que incorpora a la familia como parte del proceso de cuidado infantil. Para cientos de familias que llegan desde distintas provincias, contar con un lugar para descansar, alimentarse y recibir apoyo mientras sus hijos reciben atención médica constituye un respaldo durante uno de los momentos más complejos de su vida familiar.

Por: Francisco Racines

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