La operación del Metro de Quito cuenta con normativas de seguridad definidas para responder a situaciones cotidianas, incidencias y emergencias de mayor complejidad.

El Metro de Quito cuenta con 11 procedimientos específicos para la atención de emergencias, los cuales son desarrollados y revisados con las instituciones responsables de la atención de emergencias en la ciudad y la coordinación del ECU 911. Estos protocolos contemplan posibles escenarios como atentados terroristas, vandalismo, descarrilamientos, inundaciones, colisiones de trenes, una eventual erupción del volcán Cotopaxi, sismos, entre otros.

A estos se suman 28 procedimientos relacionados con seguridad, el Reglamento de Operaciones y planes de autoprotección, vigilancia y seguridad de pasajeros, evacuación, prevención de riesgos laborales, asistencia a usuarios y seguridad ferroviaria.

Ramón Bedoya, gerente del Puesto de Control Central,  aseguró: “queremos decirle a la ciudadanía que tanto Metro de Quito,  el Municipio y nosotros como empresa operadora cumplimos los protocolos para garantizar la vida de las personas. Tengan la certeza que como lo hemos hecho en otras ocasiones, si hay una situación que afecte la seguridad de las personas o la integridad de las instalaciones de inmediato paramos hasta resolver la situación».

Tres niveles de emergencia 

Bedoya exolicó que la respuesta a emergencias se organiza en tres niveles. El primer nivel corresponde a situaciones que pueden ser atendidas de manera rápida por el personal operativo y con los recursos disponibles en estaciones o trenes. El nivel dos requiere el apoyo de al menos una institución externa; por ejemplo, ante una emergencia médica que demanda la coordinación, a través del ECU 911, con Bomberos u otro organismo de respuesta.

El nivel tres comprende emergencias de mayor gravedad, como un descarrilamiento o un atentado, que exigirían una amplia coordinación interinstitucional y la activación de una sala de crisis. «Realizamos simulacros de manera permanente para que el personal esté preparado y sepa cómo actuar ante cada situación», señaló.

Los procedimientos han sido puestos a prueba en 41 simulacros realizados antes y durante la operación comercial del Metro de Quito.

La seguridad se trabaja antes de una emergencia

Desde el Puesto de Control Central (PCC) se monitorea de forma permanente lo que ocurre en estaciones, trenes y demás instalaciones, y se coordinan las acciones necesarias según cada escenario. La prevención incluye la presencia permanente de personal operativo y de seguridad, el monitoreo continuo desde el PCC de trenes y estaciones, además de la gestión de flujos para evitar aglomeraciones y reducir situaciones de riesgo.

El sistema cuenta además con 721 interfonos en estaciones y trenes, mediante los cuales los usuarios pueden comunicarse con el personal. La seguridad operativa se refuerza con 250 agentes de Policía Metro, 87 agentes de estación y 124 guardias de seguridad privada distribuidos en distintos turnos.

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