El hallazgo del tapir andino se realizó bajo un arduo proceso de monitoreo mediante cámaras trampa en la Cordillera Oriental y forma parte de una investigación científica entre la Secretaría de Ambiente, el Fondo Ambiental y el Laboratorio de Ecología y Conservación de Carnívoros de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

El tapir andino (Tapirus pinchaque), conocido como el “arquitecto del bosque”, cumple un rol importante en la regeneración de los ecosistemas al dispersar semillas y mantener el equilibrio ecológico. Su presencia es un indicador directo de la buena salud ambiental del territorio.

Cuidado de la biodiversidad

A nivel nacional existen dos especies de tapir: el amazónico y el andino o de montaña. El descubrimiento posiciona a Quito como un territorio importante para la conservación de la biodiversidad y la necesidad de fortalecer acciones para la protección y restauración de los ecosistemas.

“Que se registre el tapir en Quito no es casualidad. Es el resultado de un territorio que apuesta por la conservación y la vida. Este debe ser el inicio de un compromiso más fuerte con su protección”, señaló el secretario de Ambiente, Santiago Sandoval tras el hallazgo.

No obstante, los retos se mantienen. El tapir andino se encuentra en peligro de extinción debido a la caza y pérdida de hábitat. Quedan aproximadamente menos de 2.500 individuos en Ecuador, Perú y Colombia. Este histórico hallazgo marca el punto de partida para reforzar las estrategias de conservación y consolidar una agenda ambiental que garantice el cuidado de los ecosistemas.

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