La caída del cabello es una preocupación creciente entre hombres jóvenes y adultos. Sin embargo, más allá del impacto estético, muchos pacientes enfrentan otro dilema: el temor de que los tratamientos capilares puedan afectar su fertilidad o provocar disfunción eréctil.

Según explica el tricólogo ecuatoriano Darío Boada, este miedo es uno de los principales motivos por los que muchos hombres retrasan o abandonan el tratamiento para la pérdida de cabello.

“Muchos pacientes llegan a consulta con una preocupación muy clara: creen que tratar su alopecia puede afectar su vida sexual o su fertilidad. En la mayoría de los casos, esa percepción se basa en información incompleta o descontextualizada que circula en internet”, explica el especialista.

El origen del mito
Uno de los tratamientos más conocidos para la alopecia androgenética es el uso de medicamentos como Dutasteride o Finasteride, que actúa reduciendo los niveles de dihidrotestosterona (DHT), una hormona vinculada con la miniaturización del folículo piloso y la pérdida de cabello.

Debido a su mecanismo hormonal, el medicamento ha sido objeto de debate sobre posibles efectos secundarios relacionados con la sexualidad, como disminución de la libido sexual, bajo conteo de espermatozoides o Disfunción eréctil.

Sin embargo, la evidencia científica muestra que estos efectos son poco frecuentes. Estudios clínicos han encontrado que las alteraciones sexuales ocurren aproximadamente en entre el 1 % y el 2 % de los pacientes, y en la mayoría de los casos son reversibles al suspender el tratamiento.

Lo que dice la evidencia científica
Una revisión sistemática citada en guías clínicas indica que el riesgo absoluto de disfunción eréctil asociado a estos tratamientos es cercano al 1,5 %, lo que significa que la gran mayoría de pacientes no experimenta este efecto adverso.

Otros estudios incluso señalan que, a las dosis utilizadas para tratar la alopecia, no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas en la aparición de disfunción sexual frente a pacientes que no toman el medicamento.

Además, los especialistas advierten que en algunos casos puede presentarse el llamado “efecto nocebo”, en el que la expectativa de sufrir un efecto secundario aumenta la probabilidad de percibirlo.

La importancia de la evaluación médica
Para los especialistas en tricología, el punto clave no es evitar el tratamiento, sino personalizarlo y hacerlo bajo supervisión médica.
“La caída del cabello puede tener múltiples causas: hormonales, genéticas, metabólicas, mentales o incluso relacionadas con estrés o inflamación del cuero cabelludo. Por eso es fundamental realizar un diagnóstico integral antes de iniciar cualquier protocolo”, señala Boada.

Hoy en día, existen diversas estrategias terapéuticas que pueden combinarse según cada caso, incluyendo tratamientos tópicos, medicamentos orales, terapias regenerativas y protocolos personalizados, teniendo en cuenta que no a todos los pacientes se les envía medicación oral.

Más allá de la estética

Los especialistas recuerdan que la pérdida de cabello también puede tener un impacto importante en la autoestima, la seguridad personal y la salud emocional de los pacientes.

Por ello, la recomendación principal es consultar con profesionales especializados y basar las decisiones en evidencia científica, evitando la desinformación que circula en redes sociales o foros en internet.

“El tratamiento capilar no debería generar miedo. Cuando se realiza con diagnóstico adecuado y seguimiento médico, es una herramienta segura para mejorar la salud del cuero cabelludo y la calidad de vida de los pacientes”, concluye el especialista.

Dato
El tricólogo se encarga de identificar el origen de la caída del cabello y de los problemas del cuero cabelludo, diferenciando causas hormonales, genéticas, inflamatorias o funcionales, y proponiendo el abordaje más adecuado en cada caso.
 
DARÍO BOADA
Darío Boada es terapeuta tricólogico, director de imagen y educador técnico con más de 15 años de experiencia en salud capilar y estética profesional. Ha trabajado en proyectos audiovisuales de alto nivel y colaborado con marcas como Warner Bros., Ecuavisa, L’Oréal y Alfaparf Group.

Fue jefe técnico regional de Alfaparf en Ecuador y hoy forma parte del equipo artístico de educación de L’Oréal Group, además de dirigir Darma Studio, un espacio que integra estética, bienestar y enfoque terapéutico.
Su visión combina ciencia, técnica y arte para ofrecer soluciones profesionales a problemas capilares y promover una educación de calidad en el sector. Foto: https://medstyle.cl/.

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