Un reciente estudio de Ayuda en Acción y la CEPAL reveló que en la era de las nuevas tecnologías, el 20% de jóvenes de la región (15 a 29 años) está fuera del sistema educativo y laboral. El 70,6% son mujeres, atrapadas en el trabajo de cuidados no remunerado.

Mientras el mercado laboral exige perfiles adaptados a la automatización, la inteligencia artificial y las nuevas competencias digitales, el sistema educativo de América Latina avanza a otro ritmo. Esta desconexión estructural ha provocado que uno de cada cinco jóvenes de la región se encuentre en un punto ciego: ni estudian ni acceden a un empleo remunerado, situación que no responde a una falta de voluntad, sino a barreras sistémicas. Un nuevo artículo conjunto entre la CEPAL y Ayuda en Acción advierte que los modelos pedagógicos actuales no están respondiendo a las urgencias de un mercado laboral hiperconectado y en transformación, comprometiendo la inserción efectiva de toda una generación en la vida productiva y social.

Esta brecha entre las aulas y el mercado no es solo tecnológica, sino profundamente desigual. Los datos desmienten el mito de la «inactividad» juvenil y revelan una crisis de género severa: el 70,6% de estos jóvenes excluidos son mujeres. Más del 63% dedican sus jornadas a trabajos domésticos y de cuidados no remunerados (frente a un 11,4% de los hombres). La falta de sistemas públicos de cuidado y la rigidez del sistema educativo las expulsa tempranamente de las escuelas, obstaculizando la oportunidad de adquirir las competencias digitales y técnicas que actualmente exigen las empresas.

El impacto es aún más crítico al examinar las brechas de la etnia y el territorio. Las oportunidades de inserción laboral en los sectores más dinámicos de la economía muestran una contracción para las juventudes rurales, indígenas y afrodescendientes, quienes enfrentan barreras históricas de acceso a infraestructura tecnológica y educación de calidad. Bajo ese contexto, el informe resalta que la región necesita replantear el modelo único estandarizado y diseñar políticas públicas segmentadas que respondan a las realidades de cada grupo demográfico.

“Estamos ante una oportunidad para redefinir el panorama social y educativo en América Latina. Si logramos sintonizar el talento de nuestras juventudes con las herramientas de la era digital, cerraremos brechas de desigualdad y aceleraremos la prosperidad en toda la región. El desafío es convertir el sistema educativo en un puente ágil hacia el futuro, donde las mujeres jóvenes no tengan que elegir entre el cuidado de sus familias y su desarrollo profesional. Al apostar por una formación técnica moderna y sistemas más inclusivos, estamos invirtiendo en una generación que está lista para liderar la transformación tecnológica de la mano de las herramientas y procesos educativos adecuados”, indicó Mariana Huepe, Oficial de Asuntos Sociales de la CEPAL y autora del artículo.

“Estamos ante una crisis de talento y equidad sin precedentes. Hay que potenciar lo que la juventud está aprendiendo hoy en las aulas de manera que vaya acorde a lo que las empresas demandan para sobrevivir en la economía digital y tecnológica del hoy. Si no flexibilizamos los trayectos formativos y abordamos la carga de cuidados no remunerados que recae sobre las mujeres jóvenes, América Latina corre el riesgo de quedar rezagada en la transformación tecnológica, profundizando las brechas históricas de desigualdad y exclusión», advierte Matías Figueroa, Director de Gestión del Conocimiento de Ayuda en Acción.

Para evitar que esta brecha se vuelva irreversible, el artículo traza una hoja de ruta clara: es imperativo implementar sistemas de alerta temprana para frenar el abandono escolar y apostar por modelos de Formación Técnico-Profesional ágiles y vinculados a la tecnología. Asimismo, la solución pasa por una alianza ineludible entre el sector público y privado para fomentar el primer empleo protegido, y la creación urgente de sistemas integrales de cuidado que permitan a las mujeres jóvenes reincorporarse al ciclo educativo y laboral.

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