El estudio se base en el análisis de datos de 406 parcelas forestales permanentes monitoreadas durante más de 40 años en 10 países de Sudamérica.

Un estudio científico desarrollado por investigadores de instituciones nacionales y extranjeras, revela que los bosques del norte de los Andes y del oeste de la Amazonía muestran un aumento en el número de especies de árboles. En cambio, los bosques del centro de los Andes, el Escudo Guayanés y la Amazonía centro-oriental registran pérdidas significativas de diversidad.

El estudio identifica al calor, la sequía y la estacionalidad de las lluvias como factores clave detrás de estos cambios. Los bosques más cálidos, secos o con estaciones lluviosas más irregulares tienden a perder especies, especialmente en zonas de baja altitud.

Por el contrario, los bosques andinos de mayor elevación están recibiendo nuevas especies procedentes de zonas más bajas, un proceso conocido como termofilización, impulsado por el aumento de las temperaturas. Sin embargo, los investigadores advierten que este incremento podría ser temporal y no necesariamente una señal de estabilidad a largo plazo.

Además del clima, el estado del paisaje es crucial. Los resultados muestran que los bosques rodeados por grandes áreas continuas de vegetación mantienen o incrementan su diversidad, mientras que los bosques fragmentados por la deforestación o el cambio de uso del suelo pierden especies con mayor rapidez.

Los resultados subrayan la urgencia de proteger los bosques tropicales a gran escala, especialmente en regiones donde la presión climática y humana es mayor. En particular, los Andes del norte emergen como una zona crítica, capaz de ofrecer refugio a especies que ya no pueden sobrevivir en las tierras bajas más cálidas de la Amazonía.

Este trabajo de investigación contó con la participación del Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Escuela Politécnica Nacional, Universidad San Francisco de Quito, Universidad Estatal Amazónica, Pontificia Universidad Católica de Ecuador, entre otras instituciones.

En un contexto de cambio climático acelerado, este estudio demuestra que la biodiversidad no responde de manera uniforme y que las estrategias de conservación deben adaptarse a las realidades regionales. Preservar la integridad de los ecosistemas hoy será clave para mantener la diversidad de los bosques del mañana.

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