Julio Flecha Quinde

El domingo 9 de junio de 2024, el equipo de Ecuador disputó un encuentro amistoso con el combinado argentino.

La selección ecuatoriana cayó 0 – 1 y demostró baja calidad futbolística. Enner Valencia, capitán de la tricolor nacional que no estuvo en la nómina titular ni en la banca de suplentes para el encuentro amistoso que se disputó en Chicago, entregó la banda de capitán a un jugador nacionalizado (Hernán Galíndez), quien mostró mucho orgullo de ostentar el cargo de capitán del combinado patrio.

Esta decisión del jugador Valencia generó comentarios a favor y en contra del jugador Galíndez, quien nació en Argentina y lleva 5 años nacionalizado. Un hecho que no podemos olvidar es que en el mundial de Qatar del año pasado era el seleccionado que más alto cantaba el Himno Nacional, ¡lo hizo a todo pulmón!
No comparto lo expuesto por los jugadores Antonio Valencia y Edisson Mendez que rechazan la decisión de Enner Valencia y sus compañeros que lo respaldan.

Considerando que el Sr. Hernán Galíndez, que trabaja como deportista en la disciplina de fútbol desde el momento que se nacionalizó, empezó a gozar de todos los derechos de un ciudadano ecuatoriano. Por lo tanto, si se lo ha escogido para llevar la banda de capitán de la selección ecuatoriana, tiene todo el derecho de llevarlo como ecuatoriano más que se juega la vida en la cancha.

Me parece bien que el Sr. Galíndez busca de esta forma retribuir lo que Ecuador le ha brindado, de hecho, hay deportistas, artistas, intelectuales, que muchas veces no son valorados por sus patriotas y son otras naciones las que le brindan el respaldo que muchas veces no lo reciben en sus propias patrias. Y si en algún momento lo reconocen es tarde o el reconocimiento no es suficiente.

Considero que es decisión de la persona cambiarse o no de nacionalización, sobre todo cuando una nación ajena le entrega todo hasta el punto que se convierte en su segunda patria, a la cual agradece por su acogida.
“La gratitud es la menor de las virtudes, pero la ingratitud es el peor de los vicios”. (Thomas Fuller).

Ser agradecido por lo que Dios me regala es la muestra de vida más grande que un hombre puede mostrar. Si eres ingrato, no esperes nada ni siquiera un ‘gracias’. El ser agradecido es la más grande virtud y ser ingrato es también una virtud.

Julio Quinde, de seudónimo Flecha es un bibliotecario, periodista y promotor cultural nacido el 17 de septiembre de 1995 en Guayaquil, Ecuador.

Es miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana ‘Benjamín Carrión’ Núcleo del Guayas y Centro Cultural Ecuatoriano Medardo Ángel Silva, es tercer Vocal principal de la Asociación Nacional de Bibliotecarios del Ecuador ‘Eugenio Espejo’, representante en Ecuador de la Conferencia Internacional del Libro. (O)

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