El ladrón silencioso de la visión puede ocasionar ceguera si no es detectado a tiempo.
Del 6 al 12 de marzo, se conmemorará en el país, la semana del Glaucoma, una enfermedad que puede provocar la ceguera de una persona. Es una afección que no presenta síntomas y por eso se le conoce como el ladrón silencioso de la visión.
Esta enfermedad afecta a más de 80 millones de personas en el mundo. En los países desarrollados, el 50% de estas personas no saben que tienen Glaucoma y en los países en vías de desarrollo, como el nuestro, el 90% no conoce que tienen esta patología. “Normalmente los pacientes empiezan a mirar como a través de un túnel, es decir han perdido su visión periférica y esto es una antesala de la ceguera”, explica el doctor Andrés Diaz, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Glaucoma.
El glaucoma, a menudo, se produce por una presión en el ojo más alta de lo normal. El ojo produce continuamente una pequeña cantidad de líquido (humor acuoso) que circula en la parte anterior del mismo. Si el humor acuoso no se elimina en la misma cantidad en que se produce porque el sistema de drenaje no funciona correctamente, el líquido se acumula en el interior del ojo y provoca el aumento de la presión intraocular y como consecuencia, se puede dañar el nervio óptico y causar la pérdida de visión.
Rodrigo un paciente de 65 años, cuenta que empezó a mirar de forma extraña. “Me faltaba luz en todo lo que veía y me tropezaba frecuentemente con objetos de mi casa que no alcanzaba a ver, acudí al oftalmólogo y me dijeron que tenía glaucoma en los dos ojos.
Personas de más de 40 años, afroamericanos, diabéticos y quienes tienen antecedentes familiares de glaucoma son más propensos a desarrollarla y ante esto, la recomendación del doctor Diaz es hacerse un examen oftalmológico, por lo menos una vez al año, que incluya la toma de presión del ojo y el análisis del campo visual para determinar cómo está la visión periférica del paciente. “Es un procedimiento sencillo que nos permite tener las señales para saber si alguien tiene riesgo o ya tiene un problema de glaucoma”, expresa el doctor Diaz.
Dependiendo del tipo de glaucoma, los tratamientos son distintos, pero generalmente cuando el estado de la enfermedad es leve, se puede usar tratamiento farmacológico con gotas, cuando ya es moderado, puede ser gotas más aplicación de láser y cuando ya las cosas son muy complejas se debe recurrir a la cirugía.
Por eso, en esta semana dedicada a esta enfermedad, se quiere recordar a la ciudadanía, que la mejor manera de controlar la enfermedad es con detección temprana y tratamiento antes de que cause pérdida de la visión. (I)