Hace 15 años, apenas 15 tortugas gigantes llegaban a una finca intervenida en las tierras altas de Santa Cruz, Galápagos. Hoy, más de 200 tortugas utilizan este espacio durante sus temporadas de migración, en un ecosistema que ha sido restaurado mediante el control de especies invasoras y la recuperación de las condiciones naturales del suelo y el agua.
Montemar inició su proceso de restauración sobre un terreno dominado por mora, guayaba y pasto elefante, especies introducidas que limitaban la regeneración natural. El proyecto desarrolló un modelo que combina conservación y producción: el café orgánico y biodinámico financia directamente las acciones de restauración, reduciendo la dependencia de donaciones o fondos externos.
La finca produce además cerca de 40 toneladas de compost al año a partir de estiércol, ceniza, restos de madera y otros insumos locales. Esta práctica permite reducir el uso de productos externos y, especialmente en un ecosistema insular como Galápagos, disminuir el riesgo asociado al ingreso de especies invasoras a través de insumos provenientes del continente.
La recuperación del entorno también ha favorecido el regreso de fauna y la regeneración de procesos ecológicos. La finca mantiene colaboración con científicos para orientar las decisiones de manejo y, tras 15 años sin utilizar productos químicos, han aparecido mecanismos de control biológico natural que contribuyen a mantener la productividad del café.
El modelo ha demostrado además viabilidad económica. Los ingresos de la actividad productiva crecieron 47 % frente al año anterior y alcanzaron cerca de US$1,5 millones, permitiendo sostener las acciones de conservación mientras la mayor parte de la finca permanece destinada al hábitat de las tortugas. Todo el equipo de trabajo es local y recibe capacitación continua, mientras una tienda vinculada al proyecto comercializa productos de 15 artesanos de Santa Cruz.
Montemar también funciona como espacio de educación ambiental y recibe a estudiantes de escuelas, colegios y universidades, acercándolos al ecosistema de las tierras altas de Galápagos. La iniciativa busca demostrar que la actividad productiva puede convertirse en una herramienta para financiar la conservación y generar beneficios para las comunidades locales.
Montemar fue seleccionado como finalista de Premios Verdes 2026. El proyecto participará en la Semana de la Sostenibilidad, que se desarrollará en Cuenca, Ecuador, del 19 al 22 de octubre y culminará con la ceremonia de premiación, donde se conocerá al ganador de cada categoría.
Premios Verdes ha recibido proyectos de 53 países
Premios Verdes es un movimiento regional que encuentra, conecta y amplifica a los proyectos y líderes que impulsan soluciones sostenibles en América Latina y el Caribe. A lo largo de más de una década, ha recibido más de 22.000 proyectos provenientes de 53 países, consolidándose como el encuentro más relevante de innovación ambiental, impacto social y sostenibilidad en la región.
Su edición 2026 cuenta con el respaldo de aliados estratégicos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Vivanco & Vivanco, LATAM, ESPOL, SAMBITO, BYD | ANDOR CORP y Banco del Austro; aliados corporativos como Aeropuerto Ecológico de Galápagos, Coca-Cola Latin America, Graiman, RECOIL, Colineal, DANEC, ECUAGENERA, GET y Grupo FUTURO; y organizaciones aliadas como el Centro de Economía Circular (CEC), Bapu, G-TREES y SEGINUS.
Premios Verdes cuenta con un jurado internacional y un Advisory Board conformado por líderes vinculados a organismos multilaterales, banca de desarrollo, conservación global, academia, sector privado y fondos internacionales. Su modelo combina convocatoria internacional, curaduría técnica, programas de aceleración y un evento internacional que articula a emprendedores, empresas, gobiernos, academia y organismos multilaterales, con el objetivo de escalar el impacto real. La edición 2026 se realizará en octubre en Cuenca, Ecuador.
