Gracias a los avances médicos, hoy es posible que la maternidad sea una elección libre y consciente, dado que preservar la fertilidad a través de la congelación de óvulos, permite que las mujeres decidan cuándo es su mejor momento.

«Soñaba con ser madre, pero también con construir una carrera exitosa. No quería elegir entre uno u otro. Decidí priorizar mi profesión porque hoy sé que podré ser mamá cuando esté lista», cuenta Andrea (32 años), abogada inmiscuida en la política, quien decidió preservar su fertilidad mientras avanza en su vida profesional.

Historias como la de Andrea son cada vez más frecuentes en Ecuador. Cada día, más mujeres deciden posponer la maternidad para priorizar su crecimiento profesional, su estabilidad económica o simplemente, su libertad personal.

Según estudios internacionales y tendencias locales, las mujeres que más optan por retrasar la maternidad pertenecen a profesiones como:

Médicas y especialistas en salud debido a años de formación y residencia.
Abogadas por extensos periodos de estudios de posgrado y ejercicio.
Ingenieras y arquitectas en campos donde la consolidación profesional es altamente competitiva.
Emprendedoras y empresarias que priorizan el crecimiento de sus negocios.
Además, en Ecuador, esta tendencia de postergar la maternidad también se refleja en un cambio profundo en la estructura de los hogares. Según el último censo del INEC, hoy existen más mascotas que niños en los hogares ecuatorianos. Es decir, existen más perros que hatos y más gatos que niños.

Esta realidad se hace aún más evidente en las principales ciudades, por ejemplo, en Quito, se registran 1.082.641 mascotas frente a 700.591 niños y adolescentes, y en Guayaquil, 873.896 mascotas que superan ligeramente a los 827.442 niños y adolescentes. Una transformación silenciosa que refleja cómo los proyectos de vida y las prioridades de las nuevas generaciones han evolucionado.

«Cada día atendemos a más mujeres que comprenden que su fertilidad tiene un tiempo, y que hoy tienen la posibilidad de preservarla sin renunciar a sus sueños», explica el Dr. Pablo Valencia, especialista en reproducción asistida del Centro Ecuatoriano de Reproducción Humana (CERH Valencia).

El proceso de congelación, también conocido como vitrificación, consiste en estimular los ovarios para obtener óvulos de alta calidad, los cuales son solidificados a temperaturas ultra bajas, preservando su viabilidad por años.

Cuando la mujer decide ser madre, esos óvulos pueden ser descongelados y fertilizados, aumentando considerablemente las posibilidades de un embarazo exitoso, incluso después de los 40 años.

Por su parte el Dr. Valencia, comenta que existen varios métodos aun cuando no congelen sus óvulos, incluso uno de sus recientes casos fue en una mujer de 58 años que gracias a la inseminación artificial consiguió ser madre.

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