Dos de los mejores “influencer”, un oso andino y un puma posaron frente a las cámaras trampa instaladas en la comunidad de Yunguilla, a 35 minutos de Quito. Las imágenes captadas por el Municipio de Quito son una evidencia de que los ecosistemas recuperados vuelven a ser hogar para especies que necesitan bosques sanos y conectados para sobrevivir.
Durante años, esta comunidad decidió apostar por un camino distinto: proteger el bosque en lugar de destruirlo, restaurar en lugar de extraer, cuidar en lugar de cazar y la naturaleza respondió de la mejor manera. Estas especies frente al lente son el reflejo de cientos de decisiones acertadas tomadas por una comunidad que entendió que su mayor riqueza siempre estuvo en pie, creciendo hoja por hoja.
Video del oso y del puma son tendencia
Pocas imágenes tienen el poder de recordarnos lo esencial como las de un puma y un oso andino caminando libres por un bosque que estuvo a punto de perderse.
La invitación es sencilla: apoyar a las comunidades que conservan, elegir el turismo responsable, valorar los productos que nacen del respeto por la naturaleza y entender que cada bosque recuperado es una inversión en agua, biodiversidad y futuro.
La mejor noticia ambiental es tener la posibilidad de grabar a un oso y un puma porque ello quiere decir que todavía existen comunidades como Yunguilla, capaces de devolverle la vida al bosque.
Yunguilla le apuesta al ecoturismo comunitario
Yunguilla dejó atrás modelos que agotaban su territorio y abrazó una economía donde la conservación genera oportunidades. Hoy, las familias combinan la agricultura y la ganadería de baja escala con el ecoturismo comunitario. Restauran el bosque, reciben visitantes en cabañas administradas por ellos mismos y muestran que proteger la biodiversidad también mejora la calidad de vida.
Este proceso ha contado con el acompañamiento de la Secretaría de Ambiente del Municipio de Quito, organizaciones no gubernamentales, la academia, empresas privadas y diversas instituciones que han sumado esfuerzos para fortalecer la restauración ecológica y consolidar un modelo de desarrollo basado en la conservación.
Quienes visitan Yunguilla llegan a conocer un paisaje, recorrer senderos donde el bosque vuelve a respirar, a escuchar historias de quienes cambiaron la caza por la protección de la fauna y a descubrir que la conservación puede convertirse en una fuente de empleo, orgullo y bienestar para toda una comunidad.
