Cada 24 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Tiroides, una fecha que busca generar conciencia sobre la importancia del diagnóstico oportuno y la evaluación médica especializada frente a una enfermedad que afecta a miles de personas.
El cáncer de tiroides constituye una de las patologías endocrinológicas más frecuentes a nivel global y su incidencia ha registrado un incremento progresivo durante las últimas décadas. Las estadísticas evidencian que afecta principalmente a mujeres, con una frecuencia de dos a tres veces mayor. En Ecuador, según estimaciones de GLOBOCAN 2024, se registraron aproximadamente 1.921 nuevos casos de cáncer de tiroides, que representan el 6,2 % de los nuevos diagnósticos oncológicos del país.
La Dra. Monserrath Acosta, médica cirujana especialista en cabeza y cuello, explica que encontrar un nódulo tiroideo o recibir un diagnóstico relacionado con esta zona no siempre significa una cirugía compleja. Cada caso debe evaluarse de manera individual considerando la ubicación de la lesión, sus características y el impacto que una intervención podría tener en la calidad de vida del paciente.
“En las cirugías de cabeza y cuello no solo buscamos tratar una enfermedad, sino también preservar funciones que permiten a una persona comunicarse, respirar y alimentarse de manera independiente. Por eso es fundamental acudir al especialista adecuado y evaluar cada alternativa”, señala la especialista.
Más allá de la tiroides: la importancia de una valoración especializada
Las enfermedades de cabeza y cuello pueden comprometer diferentes estructuras como la tiroides, la lengua, la garganta, la laringe, las glándulas salivales o los ganglios del cuello. Algunos signos de alerta como cambios persistentes en la voz, dificultad para tragar, sensación de obstrucción al respirar, una masa en el cuello o lesiones en la boca que no cicatrizan requieren una valoración médica.
La Dra. Acosta destaca que una segunda opinión especializada puede ayudar a los pacientes a comprender mejor sus opciones y tomar decisiones informadas sobre su tratamiento.
Una cirugía que priorizó la autonomía del paciente
Un ejemplo de este enfoque es el caso de una paciente colombiana de 74 años diagnosticada con cáncer de tiroides avanzado, con un tumor de gran tamaño (20cmX10cm) adherido a estructuras sensibles como el nervio de la voz, la vena yugular y el esófago. Tras recibir inicialmente una valoración sin alternativa quirúrgica en su país, buscó una nueva evaluación en Ecuador.
Luego del análisis especializado de su caso, se determinó una posibilidad quirúrgica. La intervención salió exitosa y permitió que conservara su capacidad de hablar, respirar y alimentarse por vía oral.
Para la Dra. Acosta, estos casos reflejan la importancia de evaluar cada paciente más allá del diagnóstico: “Una cirugía no se mide únicamente por la intervención realizada, sino también por cuánto podemos preservar aquello que permite al paciente mantener su independencia y calidad de vida”.
