Quinientos años después de haber sido escrita, Romeo y Julieta vuelve a interpelar al público desde un escenario quiteño con una propuesta que cruza épocas, lenguajes y sensibilidades. Romeo y Julieta en el universo de The Beatles, producción que se presenta en el Teatro San Gabriel, propone una relectura del clásico de William Shakespeare a través de la música de la emblemática banda británica, en una apuesta que combina teatro clásico, emoción juvenil y cultura pop.

La obra no solo traslada al espectador a la Verona renacentista mediante el vestuario y la actuación de época, sino que introduce un elemento inesperado: canciones de The Beatles cuidadosamente integradas en momentos clave del relato. “Romeo y Julieta siempre va a destacar porque es el clásico de los clásicos, una historia que todo el mundo conoce: amor, tragedia y muerte”, explica Álvaro Viniegra, actor que interpreta a Romeo. “Pero lo que hace distinta a esta versión es cómo la música encaja perfectamente en cada escena”, añade.

Para Viniegra, asumir el rol de Romeo implicó un desafío emocional profundo. “Yo no soy una persona impulsiva; suelo pensar las cosas dos o tres veces. Encarnar a alguien que se enamora con solo ver a una chica en un baile y que es capaz de entregar la vida por ese amor fue algo impresionante”, confiesa. “Aceptar esa idea de desvivirse por otra persona fue, sin duda, lo más desafiante del personaje”.

La propuesta musical no funciona como un simple fondo sonoro. Canciones como Something, I Want to Hold Your Hand o Yesterday aparecen en escenas específicas y refuerzan el conflicto dramático. “Cuando uno escucha las letras y las ve dialogar con la escena, el paradigma cambia por completo”, señala el actor. “Es impactante comprobar cómo una obra con 500 años de historia encaja con la música de los Beatles, pese a la enorme distancia temporal”.

Desde el otro extremo de la tragedia, Julieta aparece como una joven que descubre el amor y la libertad en medio de un entorno restrictivo. Keyli Villacres, actriz que da vida al personaje, explica que su aproximación partió de entender a Julieta como una adolescente condicionada por su familia. “Ella era manipulada por sus padres, la princesa de la casa, alguien que debía hacer exactamente lo que le decían”, relata. “No conocía realmente el mundo hasta que aparece Romeo y la despierta emocionalmente”.

Ese despertar se traduce en una intensidad creciente a lo largo de la obra. “Julieta descubre emociones que nunca había experimentado antes y se conecta profundamente con sus sentimientos. Eso es lo más dulce y, al mismo tiempo, lo más trágico del personaje”, apunta Villacres, quien destaca una escena en particular acompañada por Blackbird. “Es el momento en que Julieta se muestra inocente, soñadora, como si estuviera abriendo sus alas. Es la canción con la que más me identifico”.

La obra también dialoga con la idea de la reinterpretación de los clásicos. Para el elenco, Shakespeare no habría rechazado una propuesta como esta. “Los puristas suelen sufrir cuando se actualiza un texto, pero las obras no se escriben para quedarse intactas para siempre”, sostiene Viniegra. “Estoy seguro de que Shakespeare estaría orgulloso de ver cómo su obra sigue viva y cómo ha perdurado durante cinco siglos”.

Uno de los ejes centrales de la producción es su intención de conectar con públicos jóvenes, tanto desde el teatro como desde la música. Villacres reconoce que su acercamiento a The Beatles se dio gracias a la obra. “Yo no conocía tanto su música antes. Ahora, cuando escucho sus canciones, me generan emociones muy intensas y creo que eso mismo puede pasarle a los jóvenes que vengan a verla”, afirma. “Las escenas se quedan en la memoria y, con ellas, también las canciones”.

La conexión entre los protagonistas fue determinante para sostener la historia. Ambos coinciden en que el vínculo surgió desde el proceso de audición. “Si no hubiera existido esa conexión, esto no estaría funcionando”, aseguran, subrayando que la química escénica es clave para transmitir la intensidad del relato.

Romeo y Julieta en el universo de The Beatles se presenta en el Teatro San Gabriel de Quito los días 30 y 31 de enero, así como 1 y 8 de febrero, con funciones que coinciden con el mes del amor y la amistad. “Es un plan ideal para parejas y para quienes quieran vivir una experiencia distinta en el teatro”, concluye el elenco, que invita al público a redescubrir el clásico shakesperiano desde una sensibilidad contemporánea y musical.
Por: Francisco Racines

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