Ilumán.- Este domingo 28 de septiembre, Cotacachi, amaneció con una herida profunda. La vida de Luis Efraín Fuérez Bonilla, un hombre íntegro, fue arrancada de manera violenta en medio de una protesta social.

El hecho ocurrió en el sector de Pinsaquí en la parroquia San Juan de Ilumán, sobre la Panamericana Norte, mientras participaba en las movilizaciones. Gravemente herido, fue trasladado al Hospital de Cotacachi, donde murió poco después.

Su nombre no es uno más en la lista de víctimas: es el de un artesano sabio en el arte de la construcción, un dirigente histórico de la comunidad de Inguintzala en la parroquia de Quiroga, en el cantón Cotacachi. No es un cliché, pero si fue un padre ejemplar y un ciudadano honesto que caminaba con la frente en alto, orgulloso de su identidad y de sus raíces indígenas.

Miguel Guanochanga, su amigo de juventud, lo recuerda como un luchador a carta cabal. No de aquellos que buscan aplausos o poder, sino de los que se levantan cada día con la dignidad de quien sabe que la vida se construye con esfuerzo, solidaridad y principios. “Esto no debe quedar así. Los militares no pueden reprimir al pueblo, estamos reclamando lo justo”, dice con voz entre cortada.

Micaela Flores, lideresa y emprendedora de Cuicocha, también lo define como una persona de buen corazón. Su “querendón” carácter lo hacía cercano, querido y respetado. Era la voz que recordaba que la comunidad siempre va primero, que los pueblos indígenas no solo tienen memoria, sino también futuro.

La Fiscalía General del Estado abrió de oficio una investigación previa por este hecho. El caso será investigado por la Unidad Especializada en la Investigación del Uso Ilegítimo de la Fuerza, con base en protocolos internacionales, “con el fin de garantizar la objetividad del proceso”. Un grupo de fiscales y peritos se trasladaron a la zona para realizar el levantamiento del cadáver y practicar las primeras diligencias.

Edwin Álvarez, otro de sus conocidos, expresó a través de redes sociales su sentimiento por el hecho. “Querido amigo y vecino te recordaré como el hermano que siempre le intereso el bienestar común dentro de Cuicocha lloramos tu partida que Dios te reciba como el guerrero que siempre fuiste”. “Y Que la tierra a la que tanto defendiste te reciba en su seno. Nuestro hermano comunero se convierte hoy en guardián eterno de la justicia y de la vida de los pueblos. Nuestras oraciones y solidaridad acompañan a su familia y comunidad”.

En la cosmovisión andina, la muerte no es un final, sino un retorno. El espíritu de Efraín viaja hacia la pachamama, donde las montañas, los ríos y el viento guardarán su esencia. Desde allí, seguirá acompañando la resistencia de su pueblo, como un cóndor que sobrevuela libre, recordándonos que la dignidad no muere. Fuente: Medio digital Impacto

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