“Que las autoridades del Municipio minen más su credibilidad no es de mi incumbencia, pero lo que no puedo permitir es que afecten la esperanza y la confianza en el Metro de Quito”, afirma Pabel Muñoz.
No permitiré que pruebas que no están bien planificadas afecten la confianza, esperanza y credibilidad que la gente debe tener en la obra más importante de la ciudad y que deberá significar un salto cualitativo en la movilidad de las y los quiteños, advierte.
He sido claro en afirmar que, sin un buen sistema de recaudo, el Metro es como un carro de Fórmula 1 pero con llantas de bicicleta.
Las y los quiteños merecemos conocer los correctivos que se implementarán de inmediato, cuántos trenes están operando en estas ‘pruebas’, cuántas ventanillas y cajeros están funcionando o cómo se cobró la tarifa diferenciada.
Dicen que colapsaron con 25 mil personas, cuando el reto de fondo es atender 400 mil pasajeros al día. Han fallado en todas las fechas emblemáticas, por eso ya solo cabe el dicho popular: ‘deje así’.
Dejen así, no sea malitos, concluye el alcalde.
