El evento ‘Códigos del Futuro’, realizado este martes en el Quorum del Paseo San Francisco, en Quito, reunió a expertos internacionales, líderes empresariales y ejecutivos para analizar los principales desafíos que enfrentan las organizaciones en un entorno global marcado por la incertidumbre, marcando el punto de partida de un debate estratégico sobre riesgos, resiliencia y transformación empresarial en Ecuador y la región.

En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, crisis sociales y disrupciones tecnológicas, Ecuador se posiciona como uno de los países donde los riesgos empresariales y sociales convergen con mayor intensidad, obligando a las organizaciones a replantear su estrategia con un enfoque integral que prioriza a las personas como eje central de resiliencia y crecimiento.

Así se desprende de los principales hallazgos del informe global de riesgos 2026, presentado durante el evento “Códigos del Futuro”, donde expertos internacionales advirtieron que el mundo atraviesa “una era de incertidumbre estructural” sin precedentes desde la posguerra.

“El riesgo ya no se vive desde una sola perspectiva. Hoy es multidimensional y exige respuestas integradas que conecten estrategia, talento, tecnología y sostenibilidad”, señaló Gerardo Herrera, directivo de Marsh para América Latina y el Caribe.

Un país bajo presión estructural

El análisis sitúa a Ecuador dentro de una tendencia regional donde los riesgos sociales y económicos dominan el panorama. Entre los principales factores destacan la debilidad de los sistemas de protección social, el crecimiento de economías ilícitas y la falta de oportunidades laborales, fenómenos que han persistido en los últimos cinco años.

A nivel empresarial, esto se traduce en un entorno de alta complejidad donde convergen presiones económicas, inseguridad, disrupciones tecnológicas y una creciente demanda por bienestar laboral.

Las personas, en el centro de la estrategia

Uno de los cambios más relevantes identificados es el giro definitivo hacia modelos organizacionales centrados en el capital humano. Las compañías ya no enfrentan una dicotomía entre rentabilidad y bienestar.

“Hoy las organizaciones deben cuidar simultáneamente la salud de su negocio y la salud de su gente. Esa separación ya no existe”, destacaron los expertos.

El deterioro de la salud mental, el aumento de enfermedades crónicas y los crecientes costos en beneficios corporativos configuran un nuevo mapa de riesgos laborales que impacta directamente en la productividad.

Seis claves para sobrevivir al nuevo entorno

Ante este escenario, el informe plantea seis acciones estratégicas para las organizaciones:

Anticipar escenarios mediante pruebas de estrés
Identificar cuellos de botella en cadenas de suministro
Invertir en infraestructura resiliente
Fortalecer la adaptabilidad y la confianza del talento
Integrar inteligencia artificial de forma segura
Reducir brechas en sistemas de salud y beneficios
Estas medidas buscan preparar a las empresas no solo para prevenir crisis, sino para responder con rapidez cuando los riesgos se materialicen.

Tecnología, oportunidad y amenaza

La inteligencia artificial emerge como uno de los factores más disruptivos. Si bien ofrece oportunidades para mejorar la productividad y la toma de decisiones, también plantea riesgos asociados a la desinformación, la pérdida de empleos y el aumento de la polarización social.

“La tecnología ya no es un área separada: está inmersa en toda la operación. Y, al mismo tiempo, se convierte en un frente crítico de riesgo”, advirtieron.

Un entorno global más fragmentado

El informe también alerta sobre el debilitamiento del multilateralismo y el surgimiento de un mundo multipolar, donde la cooperación internacional pierde fuerza frente a intereses regionales. Esto dificulta la gestión de riesgos globales como el cambio climático, los conflictos geopolíticos y las crisis sanitarias.

En este contexto, América Latina enfrenta desafíos particulares, con sistemas públicos debilitados y una creciente presión sobre infraestructura crítica.

Resiliencia como ventaja competitiva

Lejos de una visión apocalíptica, los expertos coincidieron en que el actual entorno también abre oportunidades para las organizaciones que logren adaptarse.

“La resiliencia no es solo resistir, es la capacidad de transformarse y salir fortalecidos”, concluyeron.

En un mundo donde la incertidumbre se ha convertido en la norma, las empresas ecuatorianas y latinoamericanas enfrentan el reto de evolucionar rápidamente o quedar rezagadas en una nueva economía donde el riesgo, más que una amenaza, se convierte en el principal motor de cambio.

Por: Francisco Racines

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