Durante años, la energía solar se asoció en Ecuador con iniciativas de responsabilidad social. Hoy ese enfoque está cambiando, cada vez más empresas la analizan junto a sus costos, la continuidad de su operación y su planificación a largo plazo, en un contexto marcado por los cortes de energía de 2024 y el estiaje actual.

Es la lectura de Airis, compañía con más de diez años de trayectoria en el país. “Antes de 2024, la energía solar se veía como un proyecto de responsabilidad social. Después de los apagones se convirtió en una decisión de continuidad del negocio. Hoy la pregunta ya no es si conviene, sino cuándo y cómo financiarlo”, explica Javier Acosta, CEO de Airis.

Detrás de este cambio hay una tecnología más accesible. Según Airis, instalar un megavatio de energía solar cuesta cerca de un 30% menos que hace cinco años. A ello se suman paneles de mayor potencia, almacenamiento en baterías y plataformas digitales que permiten ver en tiempo real cuánta energía se produce y cuánta se consume.

La generación solar también permite reducir las emisiones asociadas al consumo eléctrico y medir ese efecto. Un ejemplo es la Imprenta Mariscal, que cuenta con 3102 paneles y cuyo director general indicó que el sistema su sistema evitará la emisión de 575,60 toneladas de CO₂. Este tipo de datos pesa cada vez más frente a clientes, mercados internacionales y entidades financieras, que piden mayor transparencia sobre el desempeño ambiental de las empresas.

El marco normativo también se mueve. El Decreto 32 obliga a los grandes consumidores a autogenerar: 171 empresas de mayor demanda deben implementar sistemas de autogeneración antes del 15 de diciembre de 2026.

En paralelo, el Decreto Ejecutivo 515, expedido a finales de septiembre, reforma el Reglamento de la Ley Orgánica del Servicio Público de Energía Eléctrica: elimina límites a los excedentes que pueden producir los autogeneradores, permite venderlos a grandes consumidores, reconoce expresamente el almacenamiento en baterías y crea figuras como los Distritos Autónomos Energéticos. Junto a opciones como el financiamiento, la renta de paneles y la generación remota, se amplían las formas de acceder a esta tecnología.

De cara al futuro, el sector perfila tendencias como la combinación de paneles con baterías, la generación compartida entre empresas en parques industriales, la venta de excedentes y un mercado que exigirá demostrar el origen limpio de la energía.

La viabilidad de cada una depende de criterios técnicos, económicos y regulatorios propios de cada proyecto.
“Nuestra visión es que cada empresa y cada hogar ecuatoriano pueda producir su propia energía limpia, de forma accesible y confiable”, añade Javier Acosta, CEO de Airis.

Airis
Empresa de energía solar con más de diez años de trayectoria en Ecuador. Diseña, instala y monitorea sistemas solares de autoconsumo para industrias, hoteles, centros educativos, clínicas, comercios, pymes y hogares. Cuenta con más de 400 sistemas instalados.

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