El Jardín Botánico de Guayaquil ha sido reconocido oficialmente como la primera Área de Importancia para la Conservación de Murciélagos (AICOM) urbana del Ecuador, un hito para la conservación de la biodiversidad en ciudades y un importante avance para la investigación científica y la educación ambiental.

El reconocimiento se sustenta en un estudio desarrollado por Benjamín Navas y Jaime A. Salas, investigadores del Proyecto Keep in Science, Universidad de Guayaquil, Programa de Conservación de Murciélagos de Ecuador e nstituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), quienes documentaron la presencia de ocho especies de murciélagos pertenecientes a tres familias dentro del Jardín Botánico, ubicado en el norte de Guayaquil.

Entre los hallazgos más relevantes destaca el registro del murciélago frutero fraternal (Artibeus fraterculus), una especie endémica de la ecorregión Tumbesina, compartida entre el occidente de Ecuador y el norte de Perú. Además, los investigadores identificaron refugios naturales utilizados por distintas especies dentro de las instalaciones del Jardín Botánico, criterios que permitieron obtener la designación de AICOM.

La investigación demuestra que, pese a encontrarse inmerso en una matriz urbana altamente intervenida, el Jardín Botánico mantiene condiciones que favorecen la conservación de estos mamíferos, esenciales para el equilibrio de los ecosistemas por su papel como dispersores de semillas, polinizadores y controladores naturales de insectos.

El reconocimiento fue aprobado por la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (RELCOM) bajo el código A-EC-014, consolidando al Jardín Botánico de Guayaquil como un referente nacional e internacional en conservación urbana.

Más allá de la investigación científica, esta designación ha impulsado iniciativas de educación ambiental como MurciMurales y los Bati-Camps, programas que acercan a la ciudadanía al conocimiento de los murciélagos, promueven la convivencia con estas especies y ayudan a reducir los conflictos derivados de mitos y percepciones negativas.

Los autores destacan que este reconocimiento evidencia el enorme potencial de la infraestructura verde urbana para conservar la biodiversidad. Parques, jardines botánicos y otros remanentes de vegetación pueden convertirse en refugios clave para la fauna silvestre, incluso dentro de ciudades densamente pobladas.

Asimismo, señalan que el Jardín Botánico de Guayaquil constituye un escenario privilegiado para futuras investigaciones sobre ecología urbana, bioacústica y conservación de murciélagos, fortaleciendo el conocimiento científico y aportando al desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza para ciudades más sostenibles.

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