Iniciativa de la organización Save the Children: «Cada Uno Cuenta».

​Objetivo: Enfocar la atención pública y hacer de la reducción de la mortalidad de niños, niñas y madres en todo el mundo una prioridad política.

​Reducir la mortalidad infantil constituye una prioridad política, movilizando recursos y concientizando a la sociedad para detener el fallecimiento de menores por causas que se podrían evitar fácilmente.

​Causas prevenibles:

​Cada año mueren en el mundo 4,9 millones de niños menores de cinco años, lo que equivale a unas 13 400 muertes diarias, y la gran mayoría fallece por causas completamente prevenibles y tratables con intervenciones sencillas, como neumonía, diarrea, desnutrición o problemas derivados del parto.

​Zonas críticas:

​Las regiones del África Subsahariana y Asia Meridional concentran de forma histórica los índices más alarmantes de mortalidad infantil debido a la falta de infraestructura médica.

​Para garantizar el desarrollo pleno de la infancia, las organizaciones de salud enfocan sus esfuerzos en pilares preventivos:

​Acceso a agua potable y sistemas de saneamiento básicos.

​Programas de nutrición adecuada desde el nacimiento, con énfasis en la lactancia materna.

​Campañas de vacunación sistemática contra enfermedades comunes como el sarampión o la polio.

​Formación comunitaria en hábitos de higiene esenciales y cuidados maternos indispensables.

​Ecuador
​Desnutrición Infantil

​Afecta al 20,1 % de los niños menores de 2 años (según Encuesta, UNICEF Ecuador), y un 30 % en zonas rurales y comunidades indígenas.

​Mortalidad en el parto y neonatos:

​Mortalidad materna: El país registró 90 muertes maternas (una tasa de 34,2 por cada 100 000 nacidos vivos), según el INEC.

​Mortalidad neonatal e infantil: En promedio, mueren unos 1 767 bebés al año de hasta 28 días de nacidos, y la tasa de mortalidad infantil general se ubica en 8,9 por cada 1 000 nacidos vivos.

​La propia nomenclatura de «supervivencia» nos conduce a reflexión:

El ser humano debe hablar siempre de vida. Pretender seguir viviendo es un imperativo en el que las condiciones extremas deben desterrarse en el menor tiempo posible.

​Llegar al límite entre la vida y la muerte —y peor aún en los niños— ya no es una temática que concierna únicamente a sus progenitores y a su hogar.

​Esta fenomenología excepcional debería ser abordada por la sociedad en su conjunto, no solo desde la óptica del Gobierno Central y/o Seccionales exclusivamente, sino también desde los centros educativos de todo nivel donde, por ejemplo, el desayuno y almuerzo escolar tengan, más allá de colores, sabores o características comerciales, una esencia humana de nutrición saludable y pertinente.

​El deporte, el arte y la cultura entre otros valores que deben ser inyectados en los niños desde edades tempranas con aportes reales de toda la sociedad. (Foto: https://share.google/nxXS1JFMLiiJCTE3B)

​Dr. Walter Enríquez Vásquez

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