La Constitución garantiza el acceso a la salud para todos sus ciudadanos, el tiempo transcurre y la medicina que necesitan no llega.

Andrea (5 años), Sasha (10 años), Thiago (7 años) y Agustín (5 años) que padecen acondroplasia no reciben sus medicamentos en el Hospital Carlos Andrade Marín de Quito (IESS) y al Hospital Dr. Francisco de Icaza Bustamante (MSP) a donde han acudido en reiteradas ocasiones. No existen respuestas respecto al medicamento que requieren (Vosoritida), señala un comunicado de prensa.

Si bien la acondroplasia es conocida comúnmente por un trastorno genético del crecimiento óseo que causa el tipo más común de enanismo, trae consigo otros problemas asociados como la compresión de la médula espinal, que a su vez puede causar problemas neurológicos y motores devastadores, o la estenosis espinal que puede llevar a dolor crónico. Otras complicaciones posibles son problemas de visión y audición, problemas respiratorios como la apnea del sueño, y dolor en la espalda y las articulaciones.

Todos estos síntomas y afecciones son los que los padres y madres de los 4 niños quieren evitar pues a su corta edad los dolores son intensos e insoportables. Por ello y estando contra el tiempo las familias acudieron a la justicia para que se pueda garantizar este derecho. Sin embargo y aún con sentencias favorables a los niños todavía no reciben su medicina.

Ante la falta de respuestas y el incumplimiento de las sentencias judiciales, en julio pasado, las familias impulsaron plantones para exigir a las autoridades se cumpla con el acceso a las medicinas de sus hijos. Sin embargo y ante los odios sordos no descartan otras medidas de hecho para que sus voces sean escuchadas, concluye el comunicado.

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