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A casi 18 horas del histórico y controvertido ataque militar estadounidense contra Venezuela, las repercusiones siguen escalando a nivel diplomático, judicial y social tras la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos penales en tribunales federales.

Maduro en Nueva York y procesos judiciales

Según informes oficiales estadounidenses, Nicolás Maduro y Cilia Flores han llegado a Nueva York bajo custodia, escoltados por fuerzas federales para enfrentar cargos de narcoterrorismo y otros delitos presentados ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

La Casa Blanca confirmó que la operación, bautizada como “Resolución Absoluta”, fue diseñada para ejecutar órdenes de arresto previamente emitidas ante acusaciones de conspiración para la importación de cocaína y delitos relacionados con el narcotráfico.

Mensajes del Gobierno de EE. UU.

El expresidente estadounidense Donald Trump, quien permaneció al frente de la operación, declaró que tras la captura Washington “tomará el control” temporal de Venezuela hasta asegurar una transición “segura y ordenada” y discusiones internas sobre administración y recursos petroleros del país.

La polémica medida —que no recibió aprobación explícita del Congreso— ha generado fuertes debates incluso dentro de sectores políticos y jurídicos de Estados Unidos sobre su legitimidad y consecuencias internacionales.

Reacciones globales en ascenso

Organismos internacionales

La ONU expresó “profunda alarma” por la escalada de las tensiones y advirtió que los hechos podrían tener implicaciones preocupantes para la estabilidad regional y el respeto al derecho internacional. El alto comisionado de derechos humanos del organismo instó a todas las partes a ejercer moderación y respeto por la Carta de la ONU.

Consejo de Seguridad de Naciones Unidas

El Consejo de Seguridad convocó una sesión de emergencia para el próximo lunes, impulsada por Colombia con el respaldo de Rusia y China, para examinar la operación estadounidense, su impacto sobre la paz mundial y los posibles riesgos para la seguridad internacional.

Los debates se centran en si la acción militar constituye una violación de la Carta de la ONU o si, como argumenta Washington, se trató de un acto necesario para ejecutar órdenes judiciales relacionadas con el crimen transnacional.

Reacciones de Estados y líderes

Brasil calificó la intervención como “una línea inaceptable” que vulnera la soberanía venezolana y llamó a una respuesta contundente de Naciones Unidas.
China emitió una fuerte condena, calificando el ataque como una violación del derecho internacional y una amenaza a la estabilidad de América Latina, especialmente tras un encuentro diplomático reciente entre Pekín y Maduro.

Situación en Venezuela

En Caracas y otras ciudades, el panorama continúa marcado por la incertidumbre y la tensión. Líderes chavistas —incluidos la vicepresidenta Delcy Rodríguez y miembros del alto mando militar— insisten en que el país vive una agresión imperialista y exigen pruebas de vida del presidente y su esposa.

Mientras tanto, figuras opositoras como María Corina Machado han celebrado la captura de Maduro y han declarado que se abre “una hora de libertad” y la posibilidad de avanzar hacia una transición política en Venezuela.

¿Qué sigue?

Reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU programada para el lunes, donde se evaluarán las implicaciones de la intervención militar estadounidense.
Amplio debate mundial sobre legalidad del uso de la fuerza, soberanía estatal y el rol de los organismos multilaterales.
Continúa la falta de confirmación independiente sobre el estado físico de Maduro y Flores fuera de las versiones oficiales estadounidenses y venezolanas.

Contexto extendido:

Lo que comenzó como un operativo militar de fuerzas estadounidenses se ha convertido en uno de los hechos diplomáticos más relevantes en años recientes para América Latina, con repercusiones sobre el derecho internacional, las relaciones hemisféricas y la percepción global del principio de no intervención.
Por: Francisco Racines.

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