«En el último año, su salud se ha deteriorado de manera preocupante. Hoy, con apenas 19 años, Fernanda tiene osteoporosis, sarcopenia, escoliosis y un daño importante en su hígado, con un diagnóstico de cirrosis. Su cuerpo no se ha desarrollado como el de una joven de su edad y físicamente aparenta ser una niña mucho menor.
Sus huesitos están tan afectados que necesita una cirugía de cadera. Su columna se encuentra deformada a causa de la escoliosis y actualmente ya no puede caminar por sí sola: depende de una silla de ruedas para movilizarse. Como madre, es muy doloroso ver cómo mi hija pierde poco a poco su movilidad, su independencia y tantas cosas que una joven de su edad debería poder disfrutar», dice su madre.
A continuación transcribimos la carta Solange de la madre de Fernanda:
Mi nombre es Solange y hoy me dirijo a ustedes no solo como madre, sino como una mujer que lleva más de una década luchando por la salud y la vida de su hija. Les escribo con el corazón en la mano, con la esperanza de que nuestra historia pueda ser escuchada y de encontrar la ayuda que tanto necesitamos.
Mi hija se llama Fernanda, tiene apenas 19 años y desde los 7 años ha tenido que enfrentar una enfermedad que ha cambiado por completo su vida: hepatitis autoinmune.
Mientras otros niños disfrutaban de su infancia, jugaban y crecían sin preocupaciones, mi hija aprendió desde muy pequeña lo que significaba vivir entre hospitales, medicamentos, exámenes y tratamientos médicos.
Durante estos doce años hemos enfrentado momentos muy difíciles. A Fernanda le han realizado dos biopsias hepáticas: la primera cuando tenía apenas 10 años y la segunda hace aproximadamente diez meses. Esta última tuvo complicaciones que la llevaron a permanecer en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Fueron días de angustia, de miedo y de incertidumbre, sin saber qué podía pasar con mi hija.
En el último año, su salud se ha deteriorado de manera preocupante.
Hoy, con apenas 19 años, Fernanda tiene osteoporosis, sarcopenia, escoliosis y un daño importante en su hígado, con un diagnóstico de cirrosis. Su cuerpo no se ha desarrollado como el de una joven de su edad y físicamente aparenta ser una niña mucho menor.
Sus huesitos están tan afectados que necesita una cirugía de cadera. Su columna se encuentra deformada a causa de la escoliosis y actualmente ya no puede caminar por sí sola: depende de una silla de ruedas para movilizarse.
Como madre, es muy doloroso ver cómo mi hija pierde poco a poco su movilidad, su independencia y tantas cosas que una joven de su edad debería poder disfrutar.
Pero lo que más me duele es saber que su salud sigue empeorando y que, a pesar de necesitar atención médica constante y especializada, no hemos logrado obtener la continuidad de citas y tratamientos que su condición requiere dentro del sistema público de salud.
No podemos seguir esperando. Cada cita que se retrasa, cada examen que no podemos realizar y cada tratamiento que debemos postergar representa una preocupación enorme para nuestra familia.
Hoy estamos luchando para que Fernanda pueda acceder a un trasplante de hígado, a una cirugía de cadera y a los diferentes tratamientos médicos que necesita para mejorar su calidad de vida.
Ante la falta de atención oportuna y continua, me he visto en la necesidad de buscar especialistas y clínicas privadas. Sin embargo, los costos de consultas, exámenes, procedimientos y tratamientos son demasiado altos para poder asumirlos sola.
Por esta razón, hemos organizado una rifa solidaria, con la esperanza de reunir los fondos necesarios para continuar con su atención médica. No estamos pidiendo lujos ni comodidades. Estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para que mi hija tenga la oportunidad de recibir los tratamientos que necesita.
Fernanda tiene apenas 19 años. Tiene sueños, ilusiones y toda una vida que merece vivir.
Como madre, es desgarrador verla sufrir, verla depender de una silla de ruedas y sentir la impotencia de no contar con todos los recursos necesarios para ayudarla. Hay días en los que el miedo me invade, porque sé que su enfermedad es delicada y que, sin la atención adecuada, su vida puede estar en riesgo.
Pero no puedo rendirme. No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la salud de mi hija se deteriora.
Por eso hoy acudo a ustedes, queridos medios de comunicación, para pedirles de corazón que nos ayuden a visibilizar la historia de Fernanda. Que nos permitan contar lo que estamos viviendo y que, a través de sus espacios, nuestra situación pueda llegar a personas, médicos, instituciones y organizaciones que estén en condiciones de brindarnos ayuda.
No busco señalar culpables. Lo único que deseo es que mi hija reciba la atención médica que necesita, que tenga una oportunidad de mejorar y que pueda vivir con dignidad.
Mi mayor miedo es perder a mi hija sabiendo que todavía existen tratamientos y posibilidades por las que podemos luchar.
Les pido que, por favor, no permitan que nuestra historia pase desapercibida. Detrás de esta carta hay una joven que ha luchado desde los siete años contra una enfermedad muy difícil y una madre que seguirá haciendo todo lo humanamente posible por verla salir adelante.
Agradezco profundamente a cada medio de comunicación que pueda abrirnos sus puertas, compartir nuestra historia o ayudarnos a encontrar una respuesta.
No quiero que mi hija sea una noticia cuando ya sea demasiado tarde. Quiero que su historia sea escuchada hoy, cuando todavía podemos luchar por su vida.
Con profunda gratitud y esperanza,
La mamá de Fernanda
Contacto: 0963752051
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