El Municipio de Quito realizó este 29 de octubre el Megasimulacro de Evacuación por Sismo, con la participación de más de 1.300 entidades de la ciudad. Tras una evaluación preliminar, el alcalde de la ciudad señaló que “es el ejercicio más grande que se ha hecho en el país”. La jornada tuvo como objetivo poner a prueba la capacidad de respuesta de la ciudadanía, empresas, organismos de socorro e instituciones ante la simulación de un sismo de magnitud 6 con epicentro en Lumbisí, Cumbayá.
El alcalde valoró de forma positiva tanto la logística organizacional como la masiva participación ciudadana, al tiempo que recordó la vulnerabilidad geográfica de la capital. «Haremos la evaluación en ocho días para identificar formas de cómo seguir mejorando. Quito es una ciudad hermosa, pero rodeada por bellos y peligrosos vecinos; está en una situación de riesgo sísmico y telúrico, asentada sobre tres fallas sumamente complejas», indicó, enfatizando que estos ejercicios buscan que la capital esté preparada.
Despliegue masivo y cultura de prevención
Por su parte, el secretario de Seguridad, Gustavo Chiriboga, detalló el alcance operativo de la jornada y el impacto de la convocatoria en el espacio público, en la que participaron cerca de 1.300 funcionarios municipales. Los equipos municipales estuvieron desplegados desde las 06h00 para cumplir los horarios y acciones necesarias para el correcto desarrollo de esta actividad.
Chiriboga destacó que el aprendizaje en autoprotección se traslada de inmediato al entorno familiar. «Estos ejercicios pueden generar ciertas incomodidades, pero esas incomodidades representan el conocimiento que nos permitirá actuar ante un evento sísmico real para salvar vidas», añadió.
Preparación ante escenarios críticos
El ejercicio no se limitó a la evacuación, sino que contempló un escenario extremo para poner a prueba la resiliencia municipal. Al movimiento telúrico de magnitud 6 se sumaron réplicas simuladas y condiciones climáticas adversas por fuertes lluvias, lo que derivó en hipótesis de colapsos, deslizamientos de taludes, pasos deprimidos obstaculizados, personas atrapadas e incluso intentos de saqueos.
Las autoridades confirmaron que estas acciones preventivas se mantendrán de forma periódica en el Distrito Metropolitano, abarcando otras amenazas como los incendios forestales trabajados en meses anteriores.
Corresponsabilidad y respaldo internacional
La jornada contó con la evaluación técnica de organismos internacionales. Daniel Arteaga, representante de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), enfatizó que la gestión de emergencias exige corresponsabilidad.
«El manejo de desastres no es solo responsabilidad del Estado o de los gobiernos locales, sino de toda la estructura que forma una ciudad, comunidad o barrio. La responsabilidad no nos deslinda localmente; tenemos que trabajar hasta donde podemos y, si la situación es más grave, pedir ayuda, pero sin dejar de operar», concluyó
