Santa Lucía y el bosque nublado de Yunguilla forman parte de un importante territorio de conservación y turismo comunitario en el noroccidente de la capital, dentro de la Biósfera del Chocó Andino. El Concejo Metropolitano de Quito aprobó la inclusión del territorio de Santa Lucía al Área de Conservación y Uso Sustentable (ACUS) YunguilLa iniciativa amplía el área protegida en aproximadamente 5.100 hectáreas adicionales.

De esta manera, el ACUS Yunguilla-Santa Lucía comprenderá 8.191,79 hectáreas, ubicadas en las parroquias rurales de Calacalí y Nanegal, en el noroccidente del Distrito Metropolitano de Quito. Del territorio propuesto, el 46,99% corresponde a Calacalí y el 53,01% a Nanegal.

El secretario de Ambiente, Santiago Sandoval, destacó que el área del Chocó Andino es una reserva de biósfera, área de conservación, desarrollo sostenible y producción agroecológica. “Nosotros manejamos nueve áreas de conservación sostenible. Lo que estamos haciendo con Yunguilla es la ampliación de 3.000 hectáreas a 8.000 hectáreas. Esto fortalece el Subsistema Metropolitano de Áreas Protegidas”, señaló.

Para Germán Collaguazo, coordinador técnico de la Corporación Microempresarial Yunguilla, la incorporación del territorio de Santa Lucía representa un logro que por más de 10 años han trabajado junto a las comunidades. “Nos queda claro que cuando existe la voluntad política, los pedidos ciudadanos son atendidos. Con esto estamos ratificando nuestro compromiso, como comunidades, para proteger los recursos naturales que tenemos, pero sobre todo para levantar también proyectos sostenibles donde seamos capaces de generar fuentes de trabajo para la gente y que podamos, en este caso, cuidar los recursos naturales que tenemos ahí en el territorio”.

Collaguazo también mencionó que la producción local se verá beneficiada con la ampliación de área de conservación. “Nosotros trabajamos en procesos de producción sostenible, le apostamos a la agroecología, temas de restauración y sobre todo tenemos un programa de ecoturismo comunitario». Esto ha permitido a la comunidad darse a conocer al mundo y generar sentido de pertenencia de sus habitantes y generar ingresos económicos. «Estamos convencidos que es posible un desarrollo distinto. Estar dentro de un ACUS es eso: buscar las alternativas para trabajar en actividades productivas sostenibles en el territorio”, señaló.

Por su parte, Romina Collaguazo, miembro del equipo de guías de la Comunidad de Yunguilla, expresó que “la ampliación no representa solamente nuevos límites en un mapa, representa el reconocimiento de nuestros bosques y nuestra biodiversidad, así como el reconocimiento de las familias y comunidades que han hecho de este territorio su hogar”.

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