Ganar más dinero no necesariamente significa tener mayor tranquilidad financiera. Los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGHUR) 2024-2025, presentada por el INEC en 2026, muestran que el ingreso total promedio mensual de los hogares ecuatorianos alcanza los USD 1.135, mientras que el gasto promedio se ubica en USD 930.

La misma encuesta señala que los hogares con jefe de hogar con educación superior o posgrado presentan un gasto promedio mensual de USD 1.082. Estos datos permiten plantear una pregunta que va más allá del nivel de ingresos: ¿qué sucede cuando el aumento del ingreso viene acompañado por un aumento similar, o incluso mayor, de los compromisos y del consumo?

Más ingresos no siempre significan más margen financiero

Desde la perspectiva de las finanzas personales, lo importante no es solamente cuánto se gana, sino cuánto queda disponible después de atender las obligaciones. Una persona puede recibir un salario considerable y, al mismo tiempo, tener una elevada carga de vivienda, vehículo, educación, seguros, alimentación, entretenimiento, tarjetas de crédito y otros compromisos recurrentes.

El problema aparece cuando los gastos fijos aumentan al mismo ritmo que los ingresos. Un ascenso laboral puede traducirse en una vivienda más costosa, un vehículo nuevo, mayores gastos de ocio o servicios adicionales. El ingreso aumenta, pero el margen financiero permanece prácticamente igual.

Este fenómeno suele describirse como inflación del estilo de vida: a medida que mejora la capacidad de compra, también se eleva el nivel de consumo esperado. La evidencia académica muestra que el crecimiento de los ingresos puede estar acompañado por crecimiento del consumo, mientras que el comportamiento del ahorro depende también de otros factores económicos y financieros. Por ello, el verdadero indicador de fortaleza financiera no es necesariamente el salario, sino la capacidad de generar excedentes de manera sostenida.

El crédito puede hacer invisible el desequilibrio

Las obligaciones financieras constituyen otro elemento relevante. En Ecuador, el crédito de consumo continúa teniendo un peso importante. Durante 2025, el Banco Central del Ecuador registró operaciones de crédito de consumo por montos significativos y señaló que tres cuartas partes del monto otorgado correspondió a la categoría “otros destinos”, que incluye, entre otros, mejoras de vivienda, tecnología y viajes. El crédito no constituye necesariamente un problema. Puede permitir adquirir una vivienda, financiar educación o realizar inversiones.

La dificultad aparece cuando se utiliza para sostener un nivel de consumo que los ingresos corrientes no pueden financiar sin recurrir permanentemente a nueva deuda. En ese escenario, una persona puede tener un buen ingreso mensual y, sin embargo, experimentar una sensación constante de falta de liquidez: recibe su remuneración, paga obligaciones, utiliza crédito para completar el mes y vuelve a empezar el siguiente período con una parte importante de sus ingresos ya comprometida.

El ahorro funciona como margen de seguridad

La diferencia entre tener ingresos y tener capacidad financiera se hace especialmente visible frente a un imprevisto. Una reparación del vehículo, una emergencia familiar, una reducción temporal de ingresos o un gasto extraordinario pueden alterar rápidamente un presupuesto que aparentemente era suficiente. La investigación sobre ahorro de emergencia encuentra diferencias importantes en la capacidad de los hogares para afrontar obligaciones y gastos inesperados según el nivel de ahorro disponible. La existencia de un fondo de emergencia permite absorber determinados shocks sin depender inmediatamente del crédito.

En este sentido, ahorrar no significa simplemente acumular dinero. Representa construir un colchón financiero que permita que una eventualidad no se convierta automáticamente en una nueva deuda.

El desafío no es solamente ganar más

Los datos del INEC ofrecen una perspectiva interesante: entre 2011-2012 y 2024-2025 aumentó la proporción de hogares cuyos ingresos superan sus gastos, pasando de 59 % a 71%; aproximadamente. En paralelo, los hogares cuyos gastos superan sus ingresos disminuyeron de 41% a 29%. Sin embargo, estas cifras agregadas no permiten concluir que todos los hogares con mayores ingresos dispongan de una posición financiera holgada. El nivel de ingreso, la estructura familiar, las obligaciones adquiridas, el uso del crédito, el patrimonio y la capacidad de ahorro determinan situaciones financieras muy diferentes.

Por eso, una buena gestión financiera personal comienza con preguntas concretas: ¿qué porcentaje de mis ingresos ya está comprometido?, ¿cuánto ahorro cada mes?, ¿cuántos meses podría mantener mis gastos si dejara de recibir ingresos?, ¿qué parte de mi consumo depende del crédito? La respuesta a estas preguntas puede revelar una realidad que el nivel del salario por sí solo no muestra.

La verdadera riqueza está en el margen

Una mejora salarial puede cambiar la capacidad de consumo, pero una mejora financiera implica algo adicional: aumentar la diferencia entre lo que se recibe y lo que se compromete.

Cuando cada incremento de ingreso se transforma inmediatamente en un nuevo gasto, el nivel de vida puede crecer sin que aumente la seguridad financiera. En cambio, cuando parte de ese incremento se destina sistemáticamente al ahorro, la reducción de deudas o la construcción de patrimonio, el ingreso adicional comienza a convertirse en capacidad financiera.

En una economía donde los hogares destinan recursos crecientes a alimentación, transporte, conectividad y otros servicios, administrar las finanzas personales requiere mirar más allá del ingreso mensual. Vivir bien no depende únicamente de cuánto se gana. También depende de cuánto se conserva, cuánto se debe y cuánto margen queda para enfrentar el futuro. La educación financiera comienza precisamente cuando dejamos de preguntar solamente “¿cuánto gano?” y empezamos a preguntarnos “¿qué estoy haciendo con lo que gano?”.

Jorge Izaguirre docente de la Business School, Universidad Internacional del Ecuador

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *