Representantes de sociedades científicas, autoridades sanitarias y especialistas internacionales acordaron trabajar para ampliar el acceso al trasplante de corazón en Ecuador. Entre las prioridades están desarrollar el trasplante cardíaco pediátrico y avanzar hacia la acreditación de una unidad pública para pacientes adultos.

Ecuador busca avanzar hacia una nueva etapa en materia de trasplante cardíaco: ampliar estos procedimientos al sistema público de salud y reducir la brecha entre el número de pacientes que necesitan un nuevo corazón y los trasplantes que actualmente se realizan en el país.

El tema fue abordado durante una reunión realizada en el marco del Congreso Sudamericano de Cardiología, liderada por el doctor Luis Miguel Guerrero, secretario de la Sociedad Ecuatoriana de Cardiología, Núcleo Pichincha, con representantes del Ministerio de Salud Pública (MSP) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Durante el encuentro se identificaron dos prioridades: desarrollar un programa de trasplante cardíaco pediátrico y conseguir que el sistema público cuente con una unidad acreditada para trasplantes de corazón en adultos. “El Hospital Baca Ortiz está trabajando mucho en eso y esperamos para el próximo año ya estar acreditados y comenzar con esto”, afirmó Guerrero.

Una unidad pública para pacientes adultos

En el caso de los adultos, Guerrero explicó que actualmente existen dos centros privados que realizan trasplantes cardíacos en Guayaquil, pero Ecuador no cuenta con una unidad pública para este procedimiento. “El compromiso es lograr que se establezca una unidad acreditada para trasplante cardíaco desde el sector público, que permita aumentar el número de trasplantes cardíacos hacia la población total que se necesita”, señaló.

Según el especialista, alrededor de 60 personas necesitarían cada año un trasplante cardíaco en Ecuador, mientras actualmente se realizan entre 12 y 18 procedimientos, dependiendo de las circunstancias. “Tenemos una brecha y una necesidad que cumplir, y ese fue el compromiso entre las sociedades y el Ministerio de Salud Pública”, sostuvo Guerrero.

El desafío no consiste únicamente en disponer de infraestructura para realizar una cirugía. Un programa de trasplante cardíaco requiere equipos multidisciplinarios, identificación y evaluación de pacientes y donantes, logística para la conservación y traslado de los órganos, disponibilidad de medicamentos y seguimiento especializado después de la intervención.

España: organización y equidad como claves

La experiencia internacional fue otro de los elementos analizados en Quito. La doctora Almudena Castro Conde, presidenta electa de la Sociedad Española de Cardiología, explicó que el desarrollo del trasplante de órganos en España ha sido posible gracias a un sistema en el que intervienen diferentes profesionales e instituciones bajo una estructura coordinada. “España es un país pionero en el trasplante de órganos, en especial el trasplante cardíaco. Justo el año pasado hicimos 390 trasplantes de corazón y el éxito es la organización. Esto no depende solo de una cirugía; es una organización, un ensamblaje”, afirmó Castro Conde.

La especialista explicó que esa estructura comienza con la identificación de los donantes y continúa con la conservación y traslado del órgano, la cirugía, los cuidados posteriores y el seguimiento permanente del paciente.
Para Castro Conde, garantizar los medicamentos, el seguimiento médico y el cumplimiento de los cuidados posteriores forma parte integral de un programa de trasplante.

Trasplantes desde la sanidad pública

Castro Conde destacó que en España los trasplantes se realizan exclusivamente en el sistema público y bajo una lista nacional basada en criterios de prioridad médica. “En España solamente se puede trasplantar en la sanidad pública. La donación es una única lista nacional que se elige por prioridad, que básicamente es la gravedad del paciente”, explicó.

La especialista subrayó además la importancia de garantizar “la equidad en algo tan importante como es el proceso del trasplante”. Para Ecuador, el desafío será fortalecer la coordinación entre hospitales, sociedades científicas, autoridades sanitarias e INDOT, sumando capacidades, equipos y conocimiento para avanzar hacia programas públicos de trasplante cardíaco.

Una discusión que coincide con el Día Mundial del Corazón

El compromiso asumido en Quito adquiere especial relevancia a pocos días del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, una fecha destinada a generar conciencia sobre la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.

Para los especialistas reunidos en Quito, el reto ahora será transformar los acuerdos alcanzados en acciones concretas. La meta planteada es reducir progresivamente una brecha que hoy deja una necesidad evidente: decenas de ecuatorianos requieren cada año un trasplante cardíaco y solo una parte logra acceder al procedimiento.

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