Fundación Redni es una organización de la sociedad civil ecuatoriana que trabaja para prevenir la desnutrición crónica infantil y promover el desarrollo infantil temprano durante los primeros 1.000 días de vida, articulando acciones de nutrición, salud, agua segura, prácticas de cuidado, cambio de comportamientos, acompañamiento territorial e incidencia.

Con el objetivo de contribuir a prevenir la desnutrición crónica infantil y generar mejores condiciones para que cada niño pueda crecer y desarrollarse, la fundación Redni dio acompañamiento a más de 150 madres desde su etapa de gestación.

Porque prevenir esta problemática empieza mucho antes de que sus efectos sean visibles, las beneficiadas son mujeres embarazadas de todas las edades y de escasos recursos que viven Monte Sinaí, sector periférico del noroeste de Guayaquil.

Desde julio de 2023, el proyecto ha acogido a estas familias a través de orientación nutricional, promoción de la lactancia materna, seguimiento del crecimiento, educación sobre cuidados y alimentación; y, conexión con los servicios de salud.

El propósito es dar asistencia los primeros 1.000 días de vida, período que comienza durante el embarazo y llega hasta los dos años, una etapa decisiva para el crecimiento y desarrollo de un niño o niña.

Durante este período de más de 3 años consecutivos, 152 nacimientos han sido acompañados a través de las diferentes fases del proyecto. La experiencia de Monte Sinaí demuestra que la prevención requiere tiempo, cercanía y corresponsabilidad.

En la fase vigente, el 92% de los bebés registrados presentó un peso adecuado al nacer y el 67% recibió lactancia materna exclusiva, entre otros resultados que evidencian la eficacia del acompañamiento.

Sébastien Paque, director ejecutivo de la Fundación Redni, comentó que Redni y sus aliados acompañan a las familias desde el embarazo, con una mirada integral que busca prevenir la desnutrición crónica infantil y brindar a los niños y niñas un mejor comienzo.

Según Sébastien Paque, director ejecutivo de la Fundación Redni, el 20% de los niños menores de dos años que sufren un retraso en el crecimiento, lo que significa que no brindamos el entorno adecuado para su desarrollo integral, a nivel físico, cognitivo y a nivel psicosocial.

“Por ello celebramos el compromiso de estas mamás que empezaron a participar en el proyecto desde su embarazo, en el enfoque de la prevención de la desnutrición crónica infantil, que es una de las problemáticas más fuertes en el Ecuador”, señaló.

El programa incluyó talleres con las madres para fortalecer sus capacidades de cuidado, abordando, de cómo mejorar la calidad del agua en el hogar para que los niños no sufran diarrea que puede afectar su desarrollo con agua contaminada brindar accesos a controles de salud.

“Abordamos diferentes temas como salud, con sus controles de embarazo; la vacunación pediátrica, el control de las enfermedades; alimentación y nutrición para la mamá embarazada; y, también para la alimentación complementaria que inicia a los seis meses, después de la lactancia materna”, añadió Paque.

La representante de la Fundación D y A, Mariel Bravo, resaltó el compromiso de dar a las madres la información y el acompañamiento que necesitan para cuidar a su bebé, así como acceso a servicios de salud que requiere la familia, como el esfuerzo que sumen los diferentes actores para proteger a la primera infancia.

De su parte, la representante de la Fundación D y A, Mariel Bravo, destacó la participación de madres de todas las edades, desde adolescentes hasta señoras mayores quienes cubrieron todo el embarazo y después guiarlas en el nacimiento.

“Cada proyecto contaba con 50 madres, este es el tercer proyecto, que nace para disminuir a desnutrición materno-infantil, los primeros 1.000 días de vida. Tenemos madres a de 14, 16, 18 años, también madres adultas, primerizas y hasta madres multíparas”, explicó.

Natasha Acosta, beneficiada de 16 años de edad, invitó a otras madres a sumarse a estos proyectos que ayudan de diversas maneras a su bienestar, el de sus hijos y de toda su familia.

Para Natasha Acosta, una de las beneficiarias de 16 años de edad, esta ha sido una experiencia muy enriquecedora, en la que ha aprendido mucho sobre su cuidado y de su hija, gracias a las capacitaciones recibidas.

“La experiencia ha sido única. Me llena de alegría estar aquí. Estoy feliz por haber sido parte de un proyecto muy hermoso, donde nos han ayudado con charlas, talleres, nos ayudaron económicamente, con alimentos, también nos ayudaron emocionalmente. Es como tener una segunda familia”, aseguró Acosta.

Terminó agradeciendo a todos organismos que hicieron posible la ejecución de esta iniciativa como: la industria Papelesa que impulsó la inversión social; Fundación DYA, gestionó el proyecto y aportó capacidades para su operación en territorio; mientras que el Ministerio de Salud Pública, Ministerio de Desarrollo Humano, Ministerio de Educación, GAD Municipal de Guayaquil y Viceministerio de la Mujer y Derechos Humanos, contribuyeron desde sus respectivas competencias.

Por: Geo Jurado

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