Frente a los efectos del cambio climático y los riesgos que enfrenta una ciudad de montaña como Quito, el Municipio, a través de la Secretaría de Ambiente, fortalece la conservación y restauración de páramos, bosques, quebradas y humedales, además de impulsar acciones de protección de fuentes hídricas y prevención de incendios forestales. Estas medidas buscan preservar los ecosistemas que sostienen la vida en el Distrito y fortalecer su capacidad para enfrentar las condiciones ambientales que ya se evidencian en el territorio.
La reciente tragedia ocurrida en una zona de alta montaña de Nepal, asociada a un evento de origen glaciar, ha llamado la atención internacional sobre los cambios que experimentan estos ecosistemas y los riesgos que pueden presentarse bajo determinadas condiciones. Aunque se trata de una realidad geográfica y territorial diferente a la de la capital de Ecuador, el hecho permite recordar que el cambio climático es un fenómeno global, con efectos distintos según las características de cada territorio, señala la Secretaría de Ambiente del Municipio de Quito.
Quito también es una ciudad de montaña. Su territorio alberga páramos, bosques, quebradas, humedales y otros ecosistemas que cumplen funciones fundamentales para la regulación del agua, la conservación de la biodiversidad y el equilibrio ambiental del Distrito.
Los efectos del cambio climático ya forman parte de los desafíos ambientales de Quito. Los registros de las estaciones meteorológicas del Distrito muestran un incremento de aproximadamente 0,7 °C en la temperatura media anual al comparar los periodos 2004–2009 frente a 2020–2024. El aumento de las temperaturas y las condiciones de mayor sequedad de la vegetación pueden incrementar la vulnerabilidad frente a incendios forestales.
Los registros también muestran un incremento del 36% en la precipitación anual promedio: entre 2004 y 2009 se registraron aproximadamente 871 litros de lluvia por cada metro cuadrado al año, mientras que entre 2020 y 2024 el promedio aumentó a 1.188 litros por metro cuadrado al año. Sin embargo, una mayor cantidad de lluvia acumulada durante el año no significa necesariamente una menor condición de sequedad de la vegetación ni un menor riesgo de incendios. Las precipitaciones pueden concentrarse en periodos cortos e intensos, seguidos por intervalos sin lluvia. Durante estos periodos secos, las altas temperaturas aceleran la pérdida de humedad de la vegetación, aumentando su vulnerabilidad frente al fuego.
Esto no significa que Quito enfrente un escenario similar al ocurrido en Nepal. Los territorios, ecosistemas y fenómenos involucrados son diferentes. La experiencia internacional permite, sin embargo, comprender que el cambio climático requiere respuestas adaptadas a las condiciones y necesidades de cada territorio.
Los ecosistemas de montaña son parte de la infraestructura natural
Los ecosistemas de montaña son parte de la infraestructura natural de la ciudad. Los páramos, bosques y sistemas de quebradas contribuyen a la regulación hídrica, la conservación de especies, la protección del suelo y el equilibrio de los ecosistemas.
En este contexto, el Municipio de Quito, a través de la Secretaría de Ambiente, desarrolla acciones de conservación y restauración de ecosistemas, recuperación de quebradas, protección de fuentes hídricas, manejo de la vegetación y prevención de incendios forestales.
Estas acciones contribuyen a conservar las funciones ambientales de los ecosistemas y a fortalecer la capacidad del territorio para enfrentar los efectos del cambio climático.
La ciudadanía puede contribuir evitando quemas
La protección de los ecosistemas es una tarea compartida. La ciudadanía puede contribuir evitando quemas y actividades que puedan provocar incendios, respetando las áreas naturales, cuidando la vegetación y participando en jornadas de restauración y reforestación.
También es fundamental reportar de manera oportuna cualquier incendio forestal al 9-1-1, para facilitar una respuesta rápida y reducir sus posibles impactos sobre los ecosistemas y las comunidades.
La conservación ambiental también es una forma de adaptación. Proteger los ecosistemas que rodean y sostienen a Quito significa cuidar recursos naturales fundamentales para la vida en el Distrito.
La tragedia de Nepal está lejos. El cambio climático, no. Sus manifestaciones son diferentes en cada lugar y, por ello, conocerlas permite comprender mejor nuestros propios desafíos y fortalecer una gestión ambiental basada en la prevención, la conservación y la adaptación.
