«En 2002, la Organización Internacional del Trabajo estableció el 12 de junio como el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. La fecha tiene como objetivo sensibilizar y comprometer a los estados a desarrollar acciones que aboguen por su prevención y erradicación.»

El artículo 4 del código sobre la niñez y la adolescencia determina: «adolescente.- Niño o niña es la persona que no ha cumplido doce años de edad. Adolescente es la persona de ambos sexos entre doce y dieciocho años de edad.
Las normas del presente Código son aplicables a todas las personas personas menores de dieciocho años. Dichas normas se aplicarán también a la madre y al hijo o hija, desde el momento de la concepción, en los casos en que la ley expresamente lo disponga.»

«Existen aproximadamente 395.000 niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo infantil en Ecuador, de esta cifra el 75,1% de los niñas, niños y adolescentes que trabajan en Ecuador también asisten a la escuela. Esto equivale a unos 296.000 menores que combinan ambas actividades de forma simultánea.»

En los establecimientos públicos teóricamente el Estado debería cumplir con la obligación de entregar el desayuno escolar; mismo que amerita una cualificación alimenticia urgente.

Atenta la inimputabilidad jurídica para con los niños, no se registra oficialmente la cuantificación de los mismos captados por las bandas delincuenciales; sin embargo esta temática tan delicada amerita una triple precaución de familia, escuela y sociedad.

El trabajo no solo que es un mandato bíblico, sino que constituye la esencia de la vida; sin embargo hasta antes de los 12 años no es posible una básica madurez, ni física, ni intelectual necesaria para que el ser humano tome esa responsabilidad; sin embargo las cifras expuestas identifican que lo hacen por necesidad de alimentación, vestido, techo y otros factores minimos de infraestructura social.

La prohibición no debe ser un hecho declarativo; sino pragmático y amerita que varias Funciones del Estado y los propios gobiernos seccionales construyan campañas permanentes de prevención ante esta cruda realidad que azota al género humano producto generalmente de hogares disfuncionales y de la influencia de bandas organizadas que pretenden construir estructuras inimputables sacrificando lo mas sagrado como es la dignidad humana y los legítimos valores de nuestra niñez.

Que este día pase de la reflexión a la acción no tanto en propaganda electoral sino en una actividad seria y profunda en beneficio de la niñez y de la patria.

Dr. Walter Enríquez Vásquez

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