Las Leyendas del Barcelona Sporting Club y del Emelec enciendieron Génova en dos jornadas de deporte, memoria e identidad.

Génova vivió un fin de semana que quedará grabado en la memoria de la comunidad ecuatoriana y de todos los aficionados al fútbol sudamericano. Las Leyendas del Barcelona Sporting Club y del Emelec, protagonistas históricos del Clásico del Astillero, dieron vida a dos jornadas llenas de emociones, encuentros y símbolos culturales que unieron generaciones e instituciones. El encuentro se llevò a cabo en el Campo Deportivo Begato 9.

El inicio estuvo marcado por un gesto especialmente significativo: los niños de la Escuela Ariosto recibieron a los exfutbolistas con dibujos dedicados a las glorias del fútbol ecuatoriano y con un regalo típicamente genovés: la focaccia, ofrecida como gesto de bienvenida y amistad entre culturas.

Una mañana especial en la Escuela Ariosto y Caffaro

El encuentro con los estudiantes de la ‘Escuela Ariosto y Caffaro’,fue uno de los momentos más emotivos. Los niños hicieron preguntas, jugaron con los campeones y compartieron con ellos un entusiasmo contagioso.
La entrega de los dibujos y de la focaccia creó un puente simbólico entre Génova y el Ecuador, uniendo tradiciones distintas a través de la espontaneidad de los más pequeños.

Profundamente conmovidos por la acogida, los exjugadores correspondieron regalando a la escuela una camiseta oficial, gesto que selló un vínculo basado en el respeto, la gratitud y el intercambio cultural.

El regreso a la cancha: un viaje al corazón del Ecuador

La segunda jornada llevó nuevamente a las Leyendas al terreno de juego, ofreciendo al público una emoción auténtica: volver a ver a sus ídolos en acción, como en los tiempos vividos en Ecuador.

Las gradas se transformaron en un mar de amarillo y azul, los colores que históricamente dividen y unen a las hinchadas de Barcelona SC y Emelec. Para muchos ecuatorianos residentes en Liguria, fue un regreso a las raíces, un momento capaz de reavivar recuerdos y sensaciones guardadas desde la infancia.

El partido, disputado y lleno de jugadas espectaculares, terminó con el marcador
**Barcelona 2 – Emelec 1**, pero el verdadero triunfo fue el de la comunidad: presente, orgullosa y unida en la celebración de un fragmento esencial de su identidad.

Una cena de encuentro y representación

Para coronar las dos jornadas, se celebró una **cena oficial** que reunió a los exfutbolistas, a los referentes de la organización y a las autoridades presentes.

Fue un momento de convivencia que permitió profundizar el diálogo, compartir experiencias y fortalecer aún más el vínculo entre la comunidad ecuatoriana y la ciudad de Génova.

A la cena asistió también **Oscar Izquierdo, Cónsul General del Ecuador en Génova**, quien destacó la importancia de iniciativas que valoran la cultura deportiva y la identidad del país, creando puentes entre la diáspora y el territorio.

Las instituciones junto a la comunidad

El evento contó con la participación de representantes institucionales italianos y ecuatorianos, testimonio del valor social y cultural de la iniciativa. Presenti: Ministro Oscar Izquierdo, Cónsul General del Ecuador en Génova , Michele Versace, Presidente del Municipio Valpolcevera , Enrico Vasallo, Concejal municipal en representación de la Alcaldesa Silvia Salis, Ronald Apolinario, Concejal municipal . El evento institucional fue presentato por el Doctor David Pazmino, presente también en la gira el influencer ‘Loco Living’. Los organizadores Jonathan Castro, David Ascencio e Ivonne Torres Tacle .

Su presencia subrayó la importancia del diálogo intercultural y del papel del deporte como puente entre comunidades diversas.

Un éxito que deja huella

Las dos jornadas dedicadas al Clásico del Astillero demostraron que el fútbol puede ser mucho más que un juego: un lenguaje universal capaz de unir, emocionar y fortalecer el sentido de pertenencia.

Para la comunidad ecuatoriana de Génova, fue un momento de celebración identitaria; para la ciudad, un ejemplo de integración y participación.
Un evento que no solo devolvió a las Leyendas al campo, sino que recordó a todos que las raíces, cuando se comparten, se convierten en un patrimonio común. Por Ivonne Torres Tacle.


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