En el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, expertos advierten sobre el impacto real del dolor cotidiano en la vida laboral y personal.
El dolor físico, una de las molestias más comunes en la vida diaria, está generando un impacto silencioso pero significativo en la productividad y el bienestar de los ecuatorianos. En el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, expertos advierten que este problema, muchas veces subestimado, tiene un costo que no siempre se mide en dinero, sino en tiempo, calidad de vida y desempeño laboral.
De acuerdo con estimaciones internacionales, hasta el 80% de las personas experimentarán un dolor musculoesquelético en algún momento de su vida, siendo una de las principales causas de ausentismo y disminución del rendimiento en el trabajo.
En Ecuador, esta realidad se evidencia en jornadas laborales afectadas por molestias frecuentes como dolores musculares, de cabeza, cuello, hombros, rodillas o espalda. Se estima que una persona con dolor recurrente puede perder entre 4 y 6 horas de productividad semanal, ya sea por pausas, disminución del ritmo o dificultad para concentrarse.
El sedentarismo laboral y la ergonomía deficiente se han consolidado como una crisis de salud pública en el país. Según estudios recientes de la “Revista Médica-Científica Cambios” del Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín y de la Facultad de Medicina de la Universidad Central del Ecuador (UCE), más del 96% del personal administrativo reportó síntomas osteomusculares en el último año debido a posturas forzadas.
Estas investigaciones indican que, la persistencia de posturas incorrectas ha disparado cuadros crónicos de cervicalgia y dorsalgia por el uso de pantallas, así como lumbalgias vinculadas al sedentarismo. Asimismo, se registra un aumento de tendinitis y síndrome del túnel carpiano en las extremidades superiores, producto de movimientos repetitivos y la falta de apoyo ergonómico durante la jornada laboral.
Un problema cotidiano que necesita atención oportuna
El dolor más común suele estar asociado a procesos inflamatorios, lo que hace clave un tratamiento adecuado y con respaldo médico. En este contexto, existen alternativas terapéuticas como el naproxeno sódico, un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) rápido y con potente alivio utilizado para aliviar el dolor y reducir la inflamación.
A diferencia otros AINES, cuya vida media (entre 2-4 horas) exige tomas frecuentes, el naproxeno sódico de liberación modificada, destaca por su acción prolongada de hasta por 24 horas con una sola tableta, permitiendo una dosificación cómoda. El naproxeno sódico, gracias al radical sodio permite una absorción con mayor rapidez, aliviando así rápidamente los dolores, con un perfil de tolerabilidad cardiovascular superior comparado contra ibuprofeno o diclofenaco.
“El dolor de origen inflamatorio no solo afecta la movilidad, también impacta directamente en la productividad y la calidad de vida. El manejo del dolor de forma oportuna y adecuado evita recurrencias o cronicidad del dolor y facilita que el paciente retome sus actividades con normalidad. En el mercado existen diferentes productos y formas farmacéuticas, como tabletas con tecnología de liberación extendida que ayudan a aliviar el dolor hasta por 24 horas”, explica Melissa Kallmann, Directora Médica de Bayer Consumo para la región Andina. Este fenómeno genera pérdidas de tiempo productivo, incremento de errores y una menor calidad en el trabajo.
Frente a este escenario, los expertos destacan la importancia de abordar el dolor con un enfoque integral, que incluya diagnóstico adecuado, tratamiento oportuno y educación sobre su manejo con medicamentos de venta libre. En este contexto, también se enfatiza el criterio médico al momento de elegir opciones terapéuticas, considerando diferencias entre analgésicos y antiinflamatorios como el naproxeno sódico, ampliamente utilizado en el tratamiento del dolor común; y que con este las personas puedan seguir con su cotidianidad sin afectar su calidad de vida.
Esta fecha busca no solo generar conciencia, sino también promover acciones concretas dentro de los entornos laborales para priorizar la salud de los colaboradores. Convertir una molestia cotidiana en un tema relevante es clave para mejorar el impacto en la calidad de vida de las personas y fortalecer la productividad en el país.
