Alpina inicia una nueva etapa estratégica en Ecuador bajo el liderazgo de Sandra Terranova, nueva Gerente General, y lo hace con una señal clara al mercado, una inversión superior a USD 1 millón para 2026 destinada a automatización, modernización tecnológica, fortalecimiento de sistemas de calidad y desarrollo del talento local.

El anuncio marca el comienzo de una fase de crecimiento enfocada en eficiencia operativa, competitividad industrial e innovación sostenible, pilares que guiarán la gestión de Sandra en el país. La inversión permitirá robustecer la infraestructura productiva, optimizar recursos, elevar estándares tecnológicos y consolidar la posición de la compañía dentro del sector alimentario nacional.

Esta apuesta refleja el compromiso de Alpina con promover una alimentación que aporte bienestar y contribuya a un futuro más sostenible, una visión que orienta cada decisión estratégica de la organización y que en Ecuador se traduce en tecnificación responsable, fortalecimiento de la cadena de valor y generación de impacto positivo.

“Esta inversión es una señal clara de hacia dónde vamos: una decisión estratégica basada en confianza y visión de largo plazo. Confiamos en Ecuador, en su talento y en la capacidad de nuestra industria de evolucionar al ritmo que el mundo exige.

Hoy estamos apostando por una operación más moderna, automatizada y sostenible, porque sabemos que el futuro de la nutrición se construye con innovación y con impacto real en el país”, destaca Sandra Terranova, Gerente General de Alpina Ecuador.

Con 30 años de trayectoria en el mercado ecuatoriano, Alpina, a través de sus marcas Finesse, Regeneris, KiosKo, entre otras, consolida una visión sustentada en cuatro ejes estratégicos: nutrición de calidad, investigación y desarrollo continuo, crecimiento del talento y sostenibilidad. Esta apuesta se refleja en una operación que trabaja con leche 100% ecuatoriana, impulsando directamente al sector ganadero y fortaleciendo la industria láctea nacional.

Actualmente, la compañía genera más de 550 empleos directos y tiene un impacto en la vida de más de 2.000 personas a lo largo de su cadena de valor, incluyendo ganaderos, proveedores, colaboradores y aliados estratégicos. Este ecosistema productivo se fortalece mediante programas de capacitación técnica para productores, iniciativas ambientales y alianzas con Bancos de Alimentos, que contribuyen a la seguridad alimentaria y al desarrollo sostenible del país, así como iniciativas propias como Sembrando Bienestar, un programa que apuesta por el desarrollo ganadero.

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