Ocho estudiantes de la Universidad Casa Grande impulsan un proceso de formación que perfila nuevas rutas de articulación comunitaria en más de 40 territorios.
En un contexto de creciente vulnerabilidad social en sectores como Monte Sinaí, Socio Vivienda 2, Sergio Toral, Bastión Popular, Malvinas y otros territorios del litoral ecuatoriano, ocho estudiantes de la Universidad Casa Grande desarrollan el Proyecto de Aplicación Profesional ‘Liderazgos que Tejen Paz’, una iniciativa que está articulando a más de 25 organizaciones comunitarias, entre batucadas, fundaciones, colectivos de mujeres, grupos juveniles y comités barriales.
El equipo está conformado por estudiantes de Ciencias Políticas, Negocios Internacionales, Psicología, Educación Especial y Recursos Humanos, lo que permitió un enfoque transversal, multidisciplinario y sensible a las distintas realidades del territorio.
El Proyecto de Aplicación Profesional Liderazgos que Tejen Paz tiene como objetivo comprender el estado actual del liderazgo comunitario en sectores vulnerables de Guayaquil, incluyendo percepciones, espacios de participación, uso del arte y
barreras, con el fin de fortalecer capacidades, mapear actores clave y potenciar las iniciativas territoriales que ya sostienen el tejido social en los barrios.
Durante tres sábados consecutivos, el equipo estudiantil facilitó un proceso de fortalecimiento de capacidades para 25 líderes y lideresas —en su mayoría mujeres con entre 5 y 20 años de trayectoria territorial— quienes desarrollaron habilidades en liderazgo, análisis estratégico, planificación, gestión de aliados y articulación interinstitucional.
Una radiografía inédita del liderazgo comunitario actual
La sistematización técnica levantada dentro del proyecto revela datos clave sobre las organizaciones que sostienen el tejido comunitario en Guayaquil y sectores rurales cercanos:
✔ 25 organizaciones identificadas y mapeadas
● 3 organizaciones culturales y artísticas (batucadas, gestoras culturales).
● 5 organizaciones de mujeres.
● 5 fundaciones y organizaciones sociales consolidadas.
● 2 organizaciones juveniles.
● 10 comités barriales y liderazgos territoriales.
✔ Trabajo en más de 40 zonas de intervención
Desde Monte Sinaí y Socio Vivienda 2 hasta barrios de Yaguachi, Santa Elena y Pedro Carbo.
✔ Predominio de lideresas mujeres (70–80%)
Sostienen procesos de prevención de violencia, acompañamiento psicosocial, brigadas sociales, liderazgo juvenil y economía comunitaria.
✔ Amplia diversidad de niveles organizativos.
Desde colectivos emergentes de menos de un año hasta fundaciones con más de dos décadas de trayectoria.
Esta información permitió al equipo estudiantil diseñar un proceso de formación contextualizado, estratégico y acorde a las realidades territoriales.
Tres sábados que sembraron oportunidades reales de transformación Sábado 1 — Reconocimiento del liderazgo y tejido de redes
Los participantes construyeron su plan de networking comunitario, identificando a quiénes activar en sus barrios, cómo comunicarse y qué mensaje transmitir. También construyeron el perfil del líder ideal, destacando valores como empatía, resiliencia, escucha activa, valentía y organización.
Sábado 2 — Identificación de aliados y análisis de actores
A través del caso práctico “Organiza una gran minga en tu barrio”, las y los participantes:
● Mapearon aliados internos y externos.
● Identificaron niveles de interés e influencia.
● Reconocieron instituciones clave como Municipio, URVASEO, PARQUES EP, Policía Comunitaria, empresas privadas, fundaciones y medios.
● Elaboraron borradores de presupuesto y rutas de gestión.
Sábado 3 — Planificación estratégica y articulación institucional
Cada grupo generó un plan de acción con actividades, cronogramas, responsables, aliados y materiales necesarios.
El espacio permitió visualizar posibilidades reales de financiamiento y articulación interinstitucional hacia 2026.
Sábado 4 — Cierre formativo y presentación de proyectos comunitarios
Los participantes socializaron los avances de sus iniciativas, mostrando cómo integraron liderazgo, gestión comunitaria y enfoques de género y derechos en sus propuestas. El espacio permitió validar los procesos desarrollados, fortalecer la cohesión del grupo y proyectar próximos pasos para la implementación de sus acciones territoriales
Proyectos que nacen desde las comunidades
Entre las iniciativas surgidas del proceso se encuentran:
● Mingas de limpieza y reciclaje en sectores críticos.
● Recuperación de parques y áreas verdes.
● Actividades culturales y batucadas comunitarias.
● Jornadas de acompañamiento para mujeres, infancia y adolescentes.
● Construcción de kioskos y jardineras comunitarias.
● Espacios de diálogo, formación y participación juvenil.
Cada propuesta cuenta ya con rutas de ejecución y aliados mapeados, lo que constituye un avance significativo para su sostenibilidad.
Un proyecto estudiantil que deja huella
El PAP “Liderazgos que Tejen Paz” demuestra cómo la universidad, cuando se articula de manera respetuosa con los territorios, puede producir información estratégica, fortalecer actores comunitarios y acompañar procesos reales de transformación social.
La iniciativa también revela un dato crucial: son las mujeres —madres, gestoras, lideresas barriales— quienes sostienen las redes de cuidado y la paz cotidiana en los territorios.
El proyecto se posiciona como un puente entre la academia y la acción comunitaria, logrando que el aprendizaje universitario acompañe, reconozca y potencie el trabajo social que ya existe en los barrios.
