El nombre lo dice todo: Everest. No solo la cima más alta del planeta, sino también un símbolo de desafío, resistencia y aventura. Ese mismo espíritu inspira al All New Ford Everest, un 4×4 diseñado para enfrentarse a condiciones extremas y adaptarse a todo tipo de terreno, desde los áridos paisajes australianos hasta las rutas diversas del Ecuador.
Durante su desarrollo, el Everest fue probado en los entornos más exigentes de Australia, donde enfrentó temperaturas superiores a los 40 °C, caminos escarpados y desiertos interminables. Estas pruebas permitieron a Ford optimizar cada detalle —desde la suspensión y los sistemas de tracción hasta el rendimiento del motor— garantizando una experiencia de conducción potente, suave y confiable.
Cada Ford Everest se ensambla en la planta Ford Thailand Manufacturer (FTM), una de las más avanzadas del mundo y la misma donde se produce la Ranger Raptor. En ella se emplean más de 320 robots y 25 robots colaborativos, que realizan más de 3.600 soldaduras por puntos antes de sumergir la carrocería en diez baños protectores contra la corrosión. Este proceso de ingeniería de precisión asegura la calidad y durabilidad que caracterizan al modelo.
Hoy, el Ford Everest está presente en más de 110 mercados globales, adaptándose con facilidad tanto a entornos urbanos como a rutas extremas. Esa versatilidad lo ha convertido en un referente de confort, performance, potencia y desempeño en condiciones muy distintas.
Además, su diseño incorpora detalles únicos conocidos como easter eggs: en el marco del parabrisas trasero, por ejemplo, se puede apreciar una sutil silueta del monte Everest, un homenaje visual al espíritu de exploración que define al modelo.
“En un país como Ecuador, donde las montañas, selvas y altiplanos coexisten en un solo territorio, esta adaptabilidad cobra especial relevancia. El All New Everest representa la fusión entre potencia, poder, espacio, suavidad y confort, permitiendo que la experiencia todoterreno también sea parte de la vida urbana”, comenta Joshua Faican, analista de marketing de Ford Quito Motors.
Más allá de su desempeño técnico, el Ford Everest encarna una filosofía: la de quienes buscan conquistar caminos, reales o simbólicos. Desde los Himalayas que le dan nombre hasta los Andes ecuatorianos, este todoterreno refleja cómo la ingeniería puede convertirse en una extensión del deseo humano por explorar.
