El 12 de marzo marca una fecha crucial en la batalla contra una enfermedad ocular silenciosa pero devastadora: el Glaucoma.

En un esfuerzo por elevar la conciencia sobre esta patología que afecta a millones de personas en todo el mundo, es esencial comprender su naturaleza, impacto y las medidas preventivas que pueden marcar la diferencia entre la visión y la ceguera.

El glaucoma, a menudo, se produce por una presión en el ojo más alta de lo normal. El ojo produce continuamente una pequeña cantidad de líquido (humor acuoso) que circula en la parte anterior del mismo. Si el humor acuoso no se elimina en la misma cantidad en que se produce porque el sistema de drenaje no funciona correctamente, el líquido se acumula y provoca el aumento de la presión intraocular y como consecuencia, se puede dañar el nervio óptico y causar la pérdida de visión.

La Amenaza invisible:
Su progresión gradual y su capacidad para deteriorar el nervio óptico sin síntomas evidentes hacen que sea una enfermedad especialmente desafiante de detectar. Gabriela Torres, presidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Glaucoma, explica que la mayoría de veces, se diagnostica por coincidencia, pues los ojos no duelen, ni pican, por lo que es importante hacerse un examen oftalmológico, por lo menos una vez al año, que incluya la toma de presión del ojo y el análisis del campo visual para determinar cómo está la visión periférica del paciente. “Es un procedimiento sencillo que nos permite tener las señales para saber si alguien tiene riesgo o ya tiene un problema de glaucoma”, dice.

El Glaucoma no conoce fronteras ni discriminaciones; puede afectar a cualquier persona en cualquier momento, sin embargo, quienes tienen más de 40 años, son afroamericanos, diabéticos y quienes tienen antecedentes familiares de glaucoma, son más propensos a desarrollarla.

Existe otro factor que puede favorecer a que el glaucoma aparezca y es el uso de corticoides. “Tomar o ponerse corticoides es un factor de riesgo para que el humor acuoso se bloquee y suba la presión del ojo; por eso hay que tener mucho cuidado con este tipo de medicamentos”, señala la doctora Torres.

Impacto Social:
En el mundo existen 80 millones de personas con glaucoma, por lo tanto, no es una enfermedad rara, lo que ocurre es que el 90% de los pacientes que tiene glaucoma no sabe que lo padece.
En Ecuador, la incidencia es del 4%, es decir, que 4 de cada 100 personas tienen esta enfermedad.

Tratamientos:
Los tratamientos para el glaucoma varían según su tipo. En etapas tempranas, se suelen recetar gotas oftálmicas, en casos moderados, además de las gotas puede ser necesario el tratamiento con láser y cuando la enfermedad alcanza un estado avanzado, la cirugía puede ser la opción necesaria. Pero lamentablemente, “es una enfermedad que no se puede curar, es como la hipertensión arterial, se diagnostica, se controla, pero no se cura”, explica la doctora Torres.

Acción y Esperanza:
La Sociedad Ecuatoriana de Glaucoma convoca a la acción, promoviendo la conciencia y educación sobre esta patología.
Con información adecuada, detección temprana y acceso a la atención médica, podemos ayudar a prevenir la pérdida de visión debido a esta silenciosa enfermedad. (I)

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